#UnDiaComoHoy 12 de septiembre: a 170 años de la Intervención norteamericana en México

México.- La reconocida Batalla de Chapultepec tuvo lugar a partir del 12 de septiembre del año 1847 en el cerro del mismo nombre, que se sitúa en los alrededores de la Ciudad de México. En el combate actuaron los ejércitos de Estados Unidos y de la República de México. El motivo manejado por las tropas norteamericanas fue que la nación azteca había ocupado la zona de Texas, vale explicar que esta provincia era parte mexicana desde épocas de la colonia.

Así, una porción de las tropas estadounidenses embistieron desde el norte al tiempo que la otra progresaba hacia la capital de México desde el Puerto de Veracruz.

De este modo, luego que las defensas orientales del Valle azteca fueron cercadas, los americanos se levantaron con la victoria en Padierna, Churubusco y Molino del Rey. La única fortificación que protegía la localidad era el Cerro de Chapultepec en donde se hallaba un Colegio Militar con menos de cincuenta alumnos y unos pocos sobrevivientes de las primeras batallas. Este último fortín se encontraba dirigido por el general Nicolás Bravo, uno de los protagonistas de la independencia. Del mismo modo se encontraban presentes hombres del Batallón de San Blas bajo las disposiciones del teniente coronel Felipe Santiago Xicoténcatl.

El ejército norteamericano bombardea durante todo el 12 de septiembre la trinchera de defensa. En este ataque el alférez del batallón cae lesionado y Xicoténcatl corre a tomar la bandera y resulta lastimado pero pide a sus hombres a permanecer en el combate pero una nueva bala lo hiere delicadamente y cae cubierto con la bandera de su escuadrón. De esta forma la posición fue conquistada con relativa destreza por las tropas de Worth, Quitman y Pillow.

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Martirio heroico de los niños héroes de Chapultepec

Por otro lado, unos días antes de la batalla, el rector del Colegio Militar Gral. Mariano Monterde, le pidió a los cadetes que se fuesen a sus hogares debido a que el colegio sería manejado como defensa. Algunos alumnos reclamaron quedarse para persistir acuartelados y proteger a su nación hasta la muerte. Estos jóvenes tenían entre catorce y dieciocho años, los instructores tenían unos pocos años más.

Durante la cruzada se requirió el permiso al General Nicolás Bravo para fugarse junto con los cadetes, pero este no fue admitido aunque se omite la razón. Lo único que estableció fue asignar a unos pocos ejércitos del Batallón de San Blas a los dormitorios para salvaguardar a los cadetes. Al observar que el enemigo avanzaba y no había mandatos que cumplir los cadetes líderes resolvieron salir juntos por el jardín botánico, lo que provocó que los estadounidenses pudieran disparar fácilmente contra ellos.

Los cadetes supervivientes consiguieron huir siendo protegidos en la punta por Francisco Márquez que a sus doce años consiguió mantener a raya al enemigo hasta perecer.