A un año de asumir ¿Quién es Macri?

Argentina.- Tras 12 meses en el cargo todos los indicadores son negativos, pero el presidente argentino, Mauricio Macri, mantiene la esperanza de cambiar el rumbo con un mensaje de optimismo.

Mañana se cumple un año de Mauricio Macri al fernte de la presidencia. Las primeras decisiones tomadas cerca del inicio de su mandato generaron muchas expectativas entre los argentinos. La quita de retenciones al campo, la pacífica salida del cepo cambiario (restricción a la compra de dólares) y el arreglo de la deuda externa con los fondos buitres fueron medidas necesarias para “sincerar la economía”, según explicó el gobierno.

Otro de los logros que le reconocen varios sectores a la gestión macrista es la recuperación de estadísticas confiables. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el organismo que publica los índices oficiales, llevaba ocho años intervenido políticamente por el kirchnerismo, a tal punto que los pobres en Argentina dejaron de contarse porque, según la antigua gestión, los “estigmatizaba”; argumento esgrimido por el ex ministro de Economía, Axel Kicillof. De hecho, el propio FMI dejó de considerar la estadísticas en el país.

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Lo malo es que dentro de los datos verídicos aparecen los rasgos más duros de un país en profunda recesión. Todos las estadísticas revelan números negativos, desde una desbordada inflación que alcanzará un índice anual del 40%, pasando por un PIB que cae un 3,4%, hasta llegar a un desempleo que toca aproximadamente el 9%; una cifra enorme para la Argentina. Si a eso se le suma la caída de la industria y una pobreza del 32% (casi 13 millones de argentinos), la combinación es explosiva.

La gran controversia del presidente Macri es la poca relación entre lo que dice y lo que hace. Los argentinos empiezan a preguntarse: ¿Qué es Macri?

El hecho de tener la minoría en ambas cámaras del Congreso legislativo no fue un impedimento a lo largo del año para que el oficialismo pueda aprobar sus leyes. Sin embargo, estas últimas semanas, la oposición exhibió señales de unidad, sobre todo dentro del peronismo. Primero, eliminando la implementación del voto electrónico, y anteayer dándole media sanción al proyecto que busca disminuir el impuesto al salario agregando otros tipos de impuestos extraordinarios.

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El presidente Macri sonríe mientras recorre la Plaza de Mayo el día de su asunción.

La última polémica tiene que ver con la Ley de Emergencia Social. El proyecto busca reducir la conflictividad en la calle otorgándole 30.000 millones de pesos (casi 2.000 millones de dólares) a distintas organizaciones sociales y creando más de 200.000 puestos de trabajo en cooperativas con el aporte del Estado. A esto se le suma diferentes medidas de asistencia social, como por ejemplo, la reparación histórica a los jubilados, el aumento en las asignaciones familiares, los bonos de fin de año repartido a los empleados públicos; entre otras. Todo esto compromete aún más la supuesta regulación del déficit público.

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El presidente argentino eligió el gradualismo para ordenar las distorsiones económicas.

La antipatía más fuerte que sufrió el mandatario argentino fue en abril con el aumento de los servicios públicos. Las subidas de hasta 1.000% en las tarifas de gas, justo en el inicio del invierno más crudo de la década, golpearon fuerte a la clase media y baja. La intervención de la Justicia reguló los aumentos y puso picos de 400%. De allí hasta hoy, el presidente quedó enredado en una telaraña entre los intentos de ajuste y la necesidad de moderarlo para evitar conflictos en las calles.

Por eso es que el presidente eligió el gradualismo para ordenar las distorsiones económicas. Ante esto se encuentran los sectores ortodoxos que piden más ajuste fiscal y los que advierten que ese gradualismo auyenta las prometidas inversiones. Están también los que reclaman al gobierno que no hayan explicitado la magnitud de la crisis heredada del kirchnerismo.

Esta última crítica se encuentra directamente relacionada con una decisión gubernamental de mantener señales que siembren optimismo. La confesión de un ciudadano argentino puede sintetizar lo que probablemente siente la mayoría: “Estoy peor que el año pasado pero estaré mejor en 2017”. Los economistas también señalan un repunte en el año siguiente. En sus discursos, Macri le pide a los empresarios que tengan “compromiso y confianza en el país”, al mismo tiempo que mantiene una cantidad de impuestos altísimos al trabajo que traban la llegada de las esperadas inversiones, que justamente son las que crean puestos laborales.

Por eso la gran controversia del presidente Macri es la poca relación entre lo que dice y lo que hace. Los argentinos empiezan a preguntarse: ¿Quién es Macri? ¿Es un presidente que vino para ser el punto de inflexión que la Argentina necesita para salir adelante? ¿O es simplemente un presidente de transición, que llegó para mirar, observar y administrar los problemas y no solucionarlos de fondo? La respuesta podría vislumbrarse en 2017, año clave para el macrismo, donde las elecciones legislativas marcarán su rumbo hacia el futuro.

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Eliseo Bottini Antunez

Eliseo Bottini Antunez

Estudiante de Periodismo en la Universidad de Palermo. Redactor en Segundo Enfoque. Estoy en Radio del Pueblo AM 830 y Radio Federal AM 810.

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