Alimentación saludable en la tercera edad

En el transcurso de la tercera edad se origina una característica disminución de actividad física que, agregada a los padecimientos propios de esta época, demandan ciertas modificaciones en los hábitos nutricionales.

De hecho, la asimilación basal -la energía que se malgasta por respirar, especular, caminar, bombear sangre al corazón- se reduce en un cinco a diez por ciento por cada década de existencia que pasa.

Por otro lado, surgen molestias gástricas y el proceso de asimilación se enlentece y obstaculiza. Es por eso que, posiblemente, si se conservan los hábitos alimentarios, se origine un aumento de peso.

Para conservar una nutrición ajustada en esta etapa de la vida, es provechoso tener en cuenta estos cinco semblantes:

  1. Realizar, al menos, tres comidas durante el día: de modo de conseguir un balance de los nutrientes ineludibles a lo largo del mismo. Se ha justificado que los adultos mayores asemejan una mayor cuantía de nutrientes y alcanzan una mejor nutrición cuando forman tres comidas en cotejo a aquellos que solo hacen dos.
  1. Distinguir alimentos agradables en vitaminas y minerales: durante la tercera edad las exigencias de energía y nutrientes se modifican debido a que la absorción de los mismos se ve reducida. En esta etapa existe un descenso en los estándares de vitaminas C y D, y minerales como el calcio.
  1. Ingerir proteínas, grasas y carbohidratos de manera proporcionada: en el adulto mayor suelen causarse transformaciones en el trabajo digestivo. Esto se debe primariamente a perjuicios en la dentadura, menor fabricación de saliva y jugos estomacales, enlentecimiento de la digestión y mengua en la absorción de nutrientes.
  1. Impedir comidas rápidas: suele resultar una práctica frecuente en ancianos que viven solos el de apelar a comidas rápidas y provisiones pre cocidas. No obstante, estos suelen ser gustosos en grasas saturadas, sal y almíbar. Es por ello que se exhorta evitarlos y que la nutrición esté asentada en comidas caseras. Una buena habilidad puede ser prepararlas con anticipación y refrigerar.
  1. Mantenerse bien hidratado: los ancianos suelen deshidratarse con mayor habilidad dado que el englobado de agua corporal se reduce y se origina un desbalance electrolítico. Es significativo en esta etapa conservar una buena hidratación, basada primariamente en agua, pero que también puede contener jugos naturales, leche, té y yogurt.