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Argentina en contra del grooming

Argentina.- El policía bonaerense Fabio Martínez, se hizo pasar por un adolescente para poder ganarse la confianza de una niña de 11 años y seducirla. Las pruebas eran contundentes y quedaron escritas en la red social de Facebook, el sospechoso fue condenado ayer a tres años de prisión, culpable de groorming (es el terminó que define el acoso a menores por internet y por otros medios electrónicos)  

Los hechos por el cual el juez de San Isidro Andrés Mateo condenó a Martínez, ocurrieron en el 2014, cuando él tenía 28 años y la adolescente 11. Esto no se trata de un hecho aislado en Argentina: en promedio cada día hay entre 15 y 20 casos de pornografía infantil en el país.

Así lo informó el director del Cuerpo de Investigadores Judicial (CIJ) del Ministerio Público Fiscal porteño, Enrique del Carril. Estas estadísticas surgen de los datos que envía el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (Ncmec), una ONG de los Estados Unidos que se encarga de perseguir la “distribución de contenidos con pornografía infantil en Internet procedentes de una IP que se encuentra en el país”.

“El control de los padres es fundamental para evitar que los niños sean víctimas de grooming. Excluir a los niños de las redes sociales es impensable, pero sí debe haber mucho diálogo para explicarles los riesgos”, dijo Del Carril. Nada más en la Capital el año pasado hubo 3.168 casos de pornografía infantil. “A veces el groomer está en otros países. En un hecho reciente, la víctima vivía en un pequeña localidad de Tucumán y el victimario, en Canadá” informó el director del CIJ.

“El grooming es la puerta de entrada a delitos sexuales más graves. Primero es la seducción; después, una amenaza o una coacción para que las víctimas le envíen al acosador fotografías de sus cuerpos, y después los delincuentes buscan un encuentro para llegar al abuso”, explicó el fiscal Martín López Zavaleta, que está a cargo de las tres fiscalías especializadas en delitos informáticos del Ministerio Público Fiscal porteño.

En cuanto a la pornografía infantil, el Condigo Penal en el artículo 128 establece que: “Será reprimido con prisión de seis meses a cuatro años el que produjere, financiare, ofreciere, comerciare, publicare, facilitare, divulgare o distribuyere, por cualquier medio, toda representación de un menor de 18 años dedicado a actividades sexuales explícitas o toda representación de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales, al igual que el que organizare espectáculos en vivo de representaciones sexuales explícitas en las que participaren dichos menores”.

Martínez logró contactar a la menor por Facebook, poco después le enviaba mensajes de textos a su celular, la menor lo público en su perfil de la red social. 

El primer mensaje que envió el policía fue a la 22:33 del 1 de abril de 2014 diciendo: “Hola linda”. El tono de los textos fueron subiendo: “Me gustaría darte un beso”; “nunca besaste a nadie… Yo te como la boca”; “¿Te animas a que te dé un beso y te toque?”; “Vení con una pollerita o una calza, sin ropa interior, así te toco más fácil”. Durante el juicio Martínez, admitió haber enviado esos mensajes, pero dijo que él no sabía que la destinataria era una niña de 11 años.

La familia de la víctima no pudo presenciar la lectura de del fallo, porque la madre de la menor está embarazada y en cada audiencia del juicio se empezaba a sentir muy mal, ella fue la que consiguió los mensajes y descubrió el acoso del que su hija era víctima, al leer todos los mensajes que le llegaron al celular.

El policía Martínez llegó al juicio, porque la familia de la menor lo logró engañar y se hicieron pasar por la niña ya que lo citaron en una plaza de San Fernando. Cuando tomó el contacto con la víctima la familia salió y casi lo linchan. Martínez, obtuvo una pena que quedó por debajo a lo máximo previsto. El fiscal Oscar Núñez Barreto y Andrés Bonicalzi, abogado de la víctima, habían solicitado en sus alegatos cuatro años de prisión. “Esperábamos que la condena fuera de prisión de cumplimiento efectivo, pero teniendo en cuenta la escala penal por el delito de grooming, tres años en suspenso es una pena alta”, informó Bonicalzi después de conocer el veredicto.

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