¿Aumentará venta de autos eléctricos en Europa?

Dentro de Europa, con ciertas excepciones, la gente sigue sin decantarse por los coches eléctricos. Si bien los gobiernos ofrecen ayudas importantes, falta convicción a la hora de renunciar a los vehículos de combustión interna y la poca oferta e infraestructuras de recarga tampoco ayudan.

Aun cuando es cierto que la expansión de los productos de Tesla resulta un buen augurio y un incentivo, los fabricantes siguen apostando mayoritariamente por la producción de vehículos que empleen combustibles fósiles, llenando el mercado con opciones cada vez “menos contaminantes”, sin que primen las ofertas de coches eléctricos.

Los concesionarios de los países de Europa continúan exponiendo y ofreciendo lo que les piden los clientes, que no están en absoluto convencidos, salvo algunas excepciones, de volcarse de lleno al mundo de los vehículos eléctricos.

Algunos expertos indicaron que es entendible que los compradores necesitan contar con una infraestructura de carga más amplia y eficiente y nuevos productos atractivos y accesibles, antes de atreverse a dar el paso definitivo. A largo plazo, sin embargo, los fabricantes de coches tradicionales deberían ser capaces de superar al gigante norteamericano Tesla.

“La demanda real de coches eléctricos sigue sin dispararse, lo que sugiere que el cambio inevitable que debe sufrir Europa hacia una era de propulsión eléctrica será mucho más lento de lo que algunos optimistas de la industria habían pronosticado”, señaló Peter Schmidt, editor de la consultora de la industria automotriz AID.

Por su parte, Europa Occidental envuelve todos los grandes mercados como Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, España y Noruega. Este último es un consumidor regular de vehículos, pero a diferencia de los demás, esta nación rica en petróleo tiene un programa de incentivos, mediante el cual intenta persuadir a sus ciudadanos a comprar coches eléctricos y ello se nota en las cifras: el 15% del parque automotriz noruego es eléctrico.

La falta de variedad genera un inconveniente, motivado a que las principales empresas automotrices sacan al mercado año a año nuevos modelos tradicionales, mientras que ofrecen en realidad muy pocas opciones de coches eléctricos. A eso se le suma el principal obstáculo que esgrimen los compradores: el precio.

En marzo de este año, el banco de inversión UBS acrecentó sus previsiones para las ventas mundiales de vehículos eléctricos en 2025, pasando de un 7 a un 14% en 2025; y las del 2021, de 2,5 millones de unidades a 3,1 millones, y confía en que Europa liderará el camino con un 30% de sus ventas eléctricas en 2025.

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