Avanza pérdida de biodiversidad en el mundo

El riesgo que representa para la humanidad la pérdida de diversidad biológica resulta “tan significativo o más que el cambio climático”, aseveró el biólogo y especialista mexicano José Sarukhán, encargado de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Usanza de la Biodiversidad (Conabio).

De acuerdo con Sarukhán, el principal elemento de presión sobre lo que llamó “capital natural”, que se traduce en una apresurada pérdida de especies animales y floras, lo compone el desarrollo exponencial de la población humana, que se ha multiplicado desde el año 1950.

“Eso ha sido cruel, pero en numerosos estados que tienen un impacto formidable no solo por su dimensión sino por su patrimonio y fuerza política, lo que se ha acrecentado aún más es la tasa de consumo”, manifestó el catedrático en ecología por la Universidad de Gales (Reino Unido) en una entrevista con la Agencia EFE.

Según reseñó el portal Cromo, el especialista afirmó que, en comparación con una persona nacida en Estados Unidos en el año 1900, en este momento cada estadounidense “ingiere 16 veces más de todo: energía, agua, provisiones y fibras”.

“Si agregamos lo que se encuentra detrás de esto, que es el procedimiento económico asentado en que hay que maximizar la producción para que exista el máximo consumo, nos encontramos ante un contexto que no es el más hospitalario” para la vida, expresó el científico.

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Las acotaciones del experto se encuentran en conformidad con los argumentos mostrados en un apartado publicado en el pasado mes de julio por la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS), que reporta una enérgica disminución en las poblaciones de vertebrados, indicativo de que está en camino la “sexta extinción masiva”.

Los escritores Gerardo Ceballos, Rodolfo Dirzo y Paul Ehrlich sustentan que los motores de tal catástrofe son la sobrepoblación y el sobreconsumo de los seres humanos.

Así, certifican que la pérdida intensiva de poblaciones se encuentra dañando servicios ecosistémicos decisivos para la civilización, como el abastecimiento de agua y alimentos o la ordenación del clima, y destacan que “la ventana para una acción práctica (para aquietar este fenómeno) resulta muy pequeña, posiblemente dos o tres décadas cuando mucho”.