Hay un bar mexicano que por las mañanas es una escuela

México.- Para que no se detuvieran las clases un bar puso a disposición sus instalaciones para que funcionara una escuela en el día.

El bar conocido como Coco Bongo. inició sus clases con 18 alumnos. Ahora se integraron 35 niños y niñas de 5 a 12 años.

Esta “Institución” comenzó a funcionar luego del terremoto de magnitud 8.2 en el pasado 19 de septiembre.

El propietario del negocio, Carlos Lopez, admitió que la idea inicial fue de su esposa. Esta surgió porque ambos estaban preocupados pues sus dos hijos no podían asistir a clases.

Así sucedía con muchos niños de la zona que solo jugaban y veían televisión, mucho tiempo cada dia.

Las instalaciones del bar están acondicionadas para atender a los niños

“El salon que usamos para ver las clases es un espacio abierto de 10 metros de largo y 8 de ancho, con techo de lámina, dos paredes de concreto y una barda de madera” dijo.

“El espacio está rodeado de ornato y posee un pizarrón, con 30 sillas de madera y 10 mesas, tenemos también los baños y las cocinas”, añadieron.

Los alumnos se sientan en esas sillas según el orden en que llegan. Asisten niños de escuelas privadas y públicas, con distintas edades y grados.

Guadalupe García, es madre de dos niñas de 10 y 11 años que asisten a la escuela pública Daniel C. Pineda. Comenta que sigue esperando que los directivos de la escuela le anuncien el comienzo de las clases.

Mientras no sea así, ella seguirá llevando a sus hijas al Coco Bongo para que recuperen el ritmo de sus clases.

Los niños aún sufren por el terremoto

Al bar/escuela se encuentra asistiendo una psicóloga especialista en niños. Está ahí para observar el comportamiento de los niños y que se desarrollen en un ambiente adecuado.

Sus observaciones la han llevado a declarar que los niños todavía están sufriendo las secuelas del terremoto. Les cuesta recuperar el ritmo de las clases e incluso concentrarse.

Esto es porque muchos de los niños vivieron de cerca los derrumbes. El volver a clases les genera recuerdos del hecho.

Sin embargo se espera que con ayudas comunitarias como esta se ayude a los niños a superar el desastre.