Bill Cosby: Un gran legado empañado para siempre

Estados Unidos-. Para aquellas personas que crecieron con las comedias de Bill Cosby, el sentimiento de nostalgia no debería confundirse con simpatía al observar su legado que -cualquiera que sea el final del caso criminal en su contra, en donde el jurado aún no ha podido llegar a un veredicto- ya ha quedado empañado para siempre. 

Los triunfos de Cosby como comediante y estrella de televisión son únicos, en parte por el momento en que las alcanzó y por su carisma natural.

Sus discos de comedia en la década de 1960 exploraban universalmente la niñez por medio de una visión maravillosamente exagerada. Por ejemplo, un niño de unos 900 kilogramos y el cinturón nunca antes visto de su padre -que lo amenazaba con utilizarlo para disciplinarlo- que medía unos dos metros y medios y que tenía ganchos.

Mientras Cosby crecía, también lo hacía su material, sacando producciones con observaciones sobre matrimonio y la paternidad, los cuales fueron las bases para la Fundación The Cosby Show. Para el año 2013, Cosby con 76 años protagonizó un especial en el canal Comedy Central llamado “Bill Cosby: lejos de terminar”, que trataba de algunas de las humillaciones asociadas con la edad.

Los triunfos de Cosby como comediante y estrella de televisión son únicos

Cosby fue una verdadera estrella y trabajó tan bien que su primeros roles de Fat Albert y la banda pudieron transformarse fácilmente en un programa de televisión de sábado por mañana. Después de cambiar su atención hacia los padres, provocó el resurgimiento de NBC y creó el Show de Bill Cosby un programa obligado los jueves por la noche.

Esa era una comedia cuya versión idealizada de una familia afroamericana atrajo la clase de raitings masivos que desde hace tiempo no se veían en la televisión.

Cosby también fue pionero mucho antes al ser la estrella de I Spy, una serie de 1960 que lo hizo ganar varios premios Emmy y cimentó la noción de que él era una estrella en ascenso -incluso en una época difícil– que trascendió al raza. Su extravagante charla con Robert Culp prácticamente definió el género de la “dramedia” mucho antes de que alguien pudiera acuñar el término.