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Buenos Aires se volvió a vestir de lujos y marcas ostentosas

Buenos Aires posee un plus, que es la imagen que tiene la ciudad. Salvando las distancias, Buenos Aires es un poco la París de Sudamérica

Argentina.- Una vez más el perfil llamativamente bajo y de la mano de socios locales, lograron que el lujo volviera a Buenos Aires. En los últimos meses varias de las marcas que apuntan al segmento más alto de la sociedad concretaron su regreso al país, tras la partida masiva que había generado la treta  importadora que impuso el gobierno de Cristina Kirchner en su segundo mandato.

En la avenida Alvear, que había quedado muy golpeada a partir de las dificultades para el ingreso de mercadería importada, hoy es prácticamente imposible encontrar un local sin alquilar y en los pasillos de Patio Bullrich se multiplican los carteles que anuncian la inminente llegada de marcas internacionales.

La lista de empresas que están pegando la vuelta incluye a Calvin Klein y Ermenegildo Zegna y otras que están debutando en el país, como Zadig & Voltaire, Vilebrequin, Paule Ka, Custo Barcelona, Bally y Pandora.

En tanto,  en el mercado local aseguran que es inminente el desembarco de otras compañías de peso, como Carolina Herrera, Prada, Loewe y Tom Ford. A estos nombres se podría sumar Louis Vuitton, que volvió a poner la mira en Buenos Aires tras el cierre en 2012 de su tienda de la emblemática esquina de Alvear y Ayacucho.

Sin embargo, en el mercado también destacan que el panorama actual es diferente del que se vivió en los 90, cuando la llegada de este tipo de marcas era acompañada por grandes anuncios y lanzamientos millonarios, y reconocen que todavía Buenos Aires sigue estando muy lejos de la oferta.

Lo anterior, ya que en materia de lujo, se consigue en la rua Oscar Freire -la calle favorita de San Pablo para las grandes marcas de lujo-, la avenida Presidente Masaryk en el Distrito Federal de México o, sin ir más lejos, en los shoppings de Santiago de Chile, reseñó la nación.

Los glamorosos de Buenos Aires hablaron

“Todas las marcas que se fueron en los últimos años saben que tarde o temprano van a regresar a la Argentina, y los plazos van a depender de la estabilidad financiera”, asegura Marcela García, una consultora de marcas de lujo.

“Se podría pensar que el mercado de lujo es relativamente chico, pero Chile tiene menos población y del otro lado de la cordillera están todas las marcas presentes. Además, Buenos Aires posee un plus, que es la imagen que tiene la ciudad. Salvando las distancias, Buenos Aires es un poco la París de Sudamérica, especialmente para los turistas de la región”, agregó la especialista.

“Hay un apetito de consumo de lujo en la Argentina”, destaca Anabella Weber, directora de desarrollo de negocio de Libson Group, una desarrolladora inmobiliaria que puso un pie en el negocio de la indumentaria de lujo con la licencia de Zegna para el mercado argentino.

Zegna había cerrado entre 2011 y 2013 sus dos locales porteños por todos los problemas que tenía para importar, y hace un par de meses concretó su regreso con la apertura de una tienda en Patio Bullrich.

“En este target la crisis cambiaria también se siente, pero no tanto en materia de ingresos, sino por un factor más psicológico, que dura unos días cuando se dispara el dólar y después la demanda se recupera”, explica Weber, que adelantó sus planes para traer en el segundo semestre del año la marca suiza de calzado Bally.

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Christopher Novoselic

21.- Comunicador social, amante de las lecturas de antaño, buscador de sabiduría y aprendiz de viejos filósofos | Escritor "en formación" | Fotógrafo: por vocación y Forense por estudios | músico por pasión. "Más que el saber, me place el dudar"

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