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Construyen la nueva capital de Egipto en medio del desierto

Estiman que en poco más de un año ya esté en funcionamiento

Con muy altas expectativas y un avance extraordinario, están construyendo en medio del desierto la nueva capital de Egipto. El gobierno de ese país tiene previsto estrenarla en junio de 2019.

El ambicioso proyecto se está levantando de la nada en medio del desierto, con miras a convertirse en la nueva referencia y centro del país liderado por Abdelfattah al Sisi.

Tras varios años de múltiples ideas, el ejecutivo egipcio confirmó que está en marcha la nueva metrópoli. Precisaron que aunque la urbe no tiene nombre definido, sí posee una funcionalidad clara: ser el orgullo de todo un país.

Hace tres años, Al Sisi anunció la creación de la nueva ciudad, con la firme intención de aliviar a El Cairo, una ciudad enormemente congestionada con más de 20 millones de habitantes en la actualidad.

Para ese entonces, el mandatario aseguró que trasladaría hasta allí las instalaciones gubernamentales para convertirla en nueva capital de Egipto. Hoy, la promesa se materializa, al punto que se han dejado ver las primeras imágenes. En el país ya la denominan como ‘la nueva capital administrativa’.

Se edifica a unos 45 kilómetros de El Cairo y del puerto de Suez. Allí levantan carreteras, hoteles, viviendas, mezquitas e incluso iglesias. La ciudad ocupará unos 700 kilómetros cuadrados y está pensada para albergar hasta cinco millones de habitantes.

Tras la culminación de la primera etapa, arrancará en pocos días la segunda fase. Llevarán a cabo la construcción de varios lagos artificiales, colegios, parque temático, aeropuerto y un parque natural.

Los detractores

Sin embargo, no todo el mundo ve con buenos ojos el megaproyecto que está llevando a cabo Egipto. De acuerdo a fuentes consultadas, se calcula que costará unos 40.000 millones de euros.

No solo por la viabilidad económica, sino que existen corrientes que consideran que la solución para convertir Egipto en un motor económico no tiene que ver con la construcción de una nueva ciudad, sino con el reparto de la riqueza. Y las dificultades para llevar agua potable a una zona desértica también han generado serias dudas.

Lo que no ponen en duda es que será una atractiva zona, en la que podrán respirar aire fresco, lejos de las aglomeraciones. Muchos consideran que será una ciudad plagada de rascacielos, grandes lagos y zonas verdes en la que ‘escapar’ de la sobrepoblación que ‘condena’ a El Cairo.

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