Salud

Crearon tratamiento contra consumo compulsivo de alimentos

Estados Unidos.- Investigadores y científicos pertenecientes a la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston identificaron un nuevo blanco terapéutico para el tratamiento de la conducta y procedimiento compulsivo al comer.

Según reseñó el portal Comer Mejor, el estudio en cuestión fue mostrado en la publicación Neuropsicología y Farmacología, y explicó los efectos favorables que tendría en el comportamiento compulsivo y apremiante al comer, la activación de una clase de receptores cerebrales denominados TAAR1.

La alimentación compulsiva afecta a millones de personas en el mundo que padecen  de obesidad y trastornos alimenticios. Se trata de episodios en los que se consumen exageradas cuantías de alimentos de manera muy rápida, debido a un detrimento de control que luego forja sentimientos de pena, culpa y malestar.

El escritor de este estudio Pietro Cottone, PhD, codirector del Laboratorio de Trastornos Adictivos (LAD) y catedrático adjunto de Farmacología y Psiquiatría de la BUSM, explicó: “Los tratamientos terapéuticos positivos actualmente disponibles resultan muy dificultosos de llevar a cabo. Los resultados de esta investigación proporcionan una nueva visión hacia el progreso de una nueva clase de fármacos con un transformador blanco no explorado hasta el momento”.

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Para sancionarlo y aprobarlo, los investigadores establecieron un modelo experimental que desplegó un comportamiento compulsivo al consumo de provisiones azucaradas con sabor a chocolate y lo cotejaron con una población control.

Consecutivamente, administraron un agonista del receptor TAAR1 y lograron observar que este agonista era competente de bloquear la actuación compulsiva al comer de la población con dieta de azúcares, conjuntamente de bloquear la fuerza de indicaciones asociadas a la comida chatarra.

Se evidenció que el TAAR1 reducía en la región del cerebro que se encuentra envuelta en el proceso de toma de disposiciones y las funciones ejecutivas de los sujetos experimentales en cotejo con los sujetos de control.

Adam Howell, MS, co-primer autor de la tesis e investigador de la maestría en el LAD, explicó: “El TAAR1 parece marchar como un ‘freno’ en los espacios del cerebro implicados en la toma de decisiones y las funciones ejecutivas. Los sujetos expuestos a comida basura desaprovechan este ‘freno’ y muestran una conducta aberrante ante la comida, semejante a una adicción. Podemos restituir la función, activando este receptor”.

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