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Crece la tensión entre EEUU y Rusia

Damasco.- Tras varios tires y aflojes, este miércoles Estados Unidos optó por una maniobra de presión en el conflicto de Siria. El Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, le ha advertido a su contraparte rusa que Washington dará un quiebre a las conversaciones con Rusia a menos que Moscú detenga el bombardeo en Alepo.

En una llamada telefónica con Sergei Lavrov, Kerry afirmó que los EEUU hacen responsable a Rusia por el uso de bombas incendiarias contra la ciudad de Alepo -ciudad dividida que al-Ásad quiere recuperar-, y amenazó a su homólogo ruso con suspender la cooperación bilateral en Siria a menos que Rusia actúe “de inmediato” para acabar con la ofensiva de Damasco en Alepo, agregando que es preciso asegurar el acceso a ayuda humanitaria.

De cumplirse la amenaza, Washington daría por finalizada la última iniciativa convenida con Rusia en Ginebra, que incluye un alto el fuego y un plan para llevar a cabo ataques coordinados contra los grupos terroristas Estado Islámico (EI) y Al Nusra.

[pullquote]Mientras tanto, la crisis en el este de la ciudad se agudiza. El 90% de los hospitales han sido dañados y solo quedan 30 médicos para atender a los 250.000 habitantes sitiados.[/pullquote]

Alepo ha sido objeto de fuertes bombardeos aéreos desde hace una semana, luego de que el ejército sirio anunciara el fin del alto al fuego.

En respuesta a la llamada de Kerry, el representante ruso, Evgeny Zagaynov, dijo que la “tendencia” de culpar a Rusia por los ataques en Siria debe terminar: “Se ha convertido en una lamentable tradición el culpar, sin verificar, a Damasco o Rusia, de la mayoría de los ataques sobre objetivos civiles en Siria” manifestó. Zagaynov llamó a focalizar la atención “en lograr acabar con el conflicto” y defendió que para ello, la cooperación ruso-estadounidense supone una “muy buena base”.

Sin embargo, Moscú acordó que el mismo miércoles se enviarían diplomáticos a Ginebra para negociar con EEUU la normalización de la situación en Alepo.

El ministro de Defensa dijo en un comunicado: “Bajo órdenes del presidente ruso, estamos listos para continuar el trabajo en conjunto con nuestros pares norteamericanos sobre el conflicto sirio”. No obstante, Rusia no dio señal alguna de estar preparada para instruir a la Fuerza Aérea Siria.

Mientras tanto, la crisis en el este de la ciudad se agudiza. El 90% de los hospitales han sido dañados y solo quedan 30 médicos para atender a los 250.000 habitantes sitiados por las fuerzas del gobierno Sirio con el respaldo de la aviación rusa, quienes han puesto en marcha una campaña feroz para recuperar la zona. El bombardeo ha sido uno de los peores en la historia de los cinco años de conflicto.

Este miércoles, Fuerzas oficialistas bombardearon, impactando un centro de distribución de pan y dos hospitales, según declaración de médicos y activistas. Siete personas perdieron la vida; sumándose así a las más de 165 víctimas, en su mayoría civiles, que han muerto en los ataques desde el jueves de la semana pasada, según El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).       

De acuerdo con Unicef, desde el viernes pasado, al menos 96 niños han muerto y 223 han sido heridos en el este de Alepo.

“Los niños de Alepo están atrapados en una verdadera pesadilla”, declaró este miércoles el vicepresidente de la organización, Justin Forsyth: “Ya no hay palabras con las que se pueda describir el sufrimiento que padecen”.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, calificó como “crímenes de guerra” los ataques contra los hospitales. “Imaginen la destrucción. Personas con los miembros arrancados. Niños sufriendo un terrible dolor sin ningún alivio. Imaginen un matadero. Esto es peor”, dijo.

Dirigiéndose a la multitud en la plaza de San Pedro en Roma, el Papa Francisco condenó el bombardeo de Alepo, manifestando que aquellos responsables por la muerte de civiles tendrán que dar cuentas a Dios.

Alepo fue alguna vez el centro comercial e industrial de Siria, pero alrededor del 2012 ha sido dividida en dos, con las fuerzas del presidente Bashar al-Ásad controlando el oeste y las facciones rebeldes el este.

En el último año, las tropas gubernamentales han roto gradualmente el punto muerto con la ayuda de milicias apoyadas por Irán y los ataques aéreos rusos. A principios de este mes, se cortó la última ruta de suministros de los rebeldes en el este y se colocó a sus 250.000 habitantes en estado de sitio.

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