Criticaron protocolo de defensa político-electoral nativa en México

México.- En el Poder Judicial de la República de México, que reúne y agrupa a miles de funcionarios, únicamente existen cinco defensores de los derechos políticos electorales nativos, cuando debería existir al menos uno por cada pueblo originario.

La cooperación política de los nativos resulta casi nula, y de cara a los procesos electorales del año 2018, esto se convertiría en un obstáculo para practicar sus derechos político-electorales, de acuerdo con el funcionario académico del Centro de Estudios para la Construcción de Ciudadanía y la Seguridad (Cecocise), Eliseo Trinidad Hernández, quien manifestó que para las elecciones venideras “todo ya se encuentra cocinado”.

Con la responsabilidad de vigorizar y fortificar la Defensoría Pública Electoral para Pueblos y Comunidades Originarias, el Juzgado Electoral del Poder Judicial de la Federación mostró el protocolo para defensoras y tutores de los derechos político-electorales de las poblaciones y comunidades nativas, que posee como principal merced posicionar a la Defensoría como vía entre colectivos, comunidades nativas y las instituciones de justicia electoral.

Según reseñó el portal Aquí Noticias, estos lineamientos conjeturan un perfeccionamiento en la materia porque este protocolo ofrece criterios instructores tanto a las autoridades del Poder Judicial, como a las autoridades oficiales de las entidades federales y ofrece lineamientos sobre cómo deben aplicarse los derechos político-electorales de los pueblos nativos.

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Al mismo tiempo, se considera amplio y apropiado por su contenido y apartados que manifiestan los derechos que poseen los pueblos originarios y cómo pueden plasmarlos en su vivencia cotidiana; no obstante, para Eliseo Trinidad tiene grandes vacíos que lejos de ofrecer orientación y soporte a los habitantes de los pueblos originarios, suponen una exclusión.

Mientras que el protocolo añadió jurisprudencias que se encontraban dispersas en diferentes leyes, resulta meramente informativo y empodera exclusivamente a los académicos para poseer criterios de defensa, pues para su instauración no se tomaron en consideración las configuraciones y enfoques de los pueblos originarios ni se transcribió en lenguas nativas.

“Durante la presentación existía una representación simbólica de nativos, pero no la adecuada, al mismo tiempo, vemos que se encuentra redactado en el idioma español, no en las lenguas nativas, es decir, quienes lo delinean y redactan no son nativos, es un protocolo establecido para que los mestizos concibamos y aplaudamos la labor de quien lo ideó”.