¿Cuáles son los factores de riesgo de los trastornos de alimentación?

Cuando se habla de perturbaciones de la conducta alimentaria, no solo se hace referencia a la bulimia y anorexia como patologías comunes, sino además a la obesidad, comedores apremiantes y todas aquellas acciones que no conforman una alimentación estándar, corriente y sana para el ser humano.

Pero cuando se habla de perturbaciones de la conducta alimentaria coexisten una serie de factores y elementos de peligro y compromiso en cuatro puntos significativos:

Factores de riesgo personales:

1) Reflexión: son individuos cerrados, que les cuesta hablar de sus sentimientos, emociones y abrirse a los demás. 2) Necesidad de consentimiento por parte de los demás y subordinación afectuosa. 3) Baja autoestima o concepción de sí mismo y, por lo tanto, impresión de inferioridad, impulsividad y desazón. 4) Necesidad de revisión y control: todo tiene que mantenerse inspeccionado casi de manera deslumbrante. 5) Perfeccionismo o Alexitimia: conflicto para formular o inclusive registrar los propios sentimientos.

Factores sociales:

1) La revelación en sí misma, que vende la imagen de ser agraciada, joven, hermosa y delgada perpetuamente, avalando el éxito en todos los semblantes de la vida. 2) La colectividad en sí misma que ratifica y provoca un físico perfecto. 3) La concepción de super-woman, capaz de dominar todo, además de contemplar una imagen extravagante. 4) La trampa de las dietas fenomenales o dietas rápidas. 5) Diatribas por parte de los demás cuando no se ajusta dentro de los estándares de belleza.

Factores biológicos:

1) Ser mujer: Solo uno de cada diez casos de personas con perturbaciones de alimentación son hombres. 2) Ser adolescente. 3) Constitución robusta o adelanto de la juventud temprana.

Factores familiares:

1) Padres minuciosos y severos. 2) Contextos familiares inseguros 3) Corpulencia por parte de algún integrante de la familia. 4) Ansiedad e inquietud excesiva por parte de la familia por el cuerpo, la estética y la flaqueza. ) 5Padres interventores, controladores, sobreprotectores o ávidos que conceptúen incertidumbre en los hijos.

La representación de estos elementos no precisamente envuelve el desarrollo de perturbaciones de la conducta alimentaria, pero ordinariamente cuando se muestra una perturbación de este tipo suelen observarse varios de ellos. Detectarlos resulta significativo para trabajar en su prevención o, de lo contrario, favorecer al procedimiento cuando la dificultad ya está instalada.

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