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Cuba levanta restricciones contra cubanoamericanos

Cuba decidió aceptar que los pasajeros de origen cubano viajen hacia y desde la isla por mar, despejando el camino para que Carnival pueda para poner en marcha una ruta de Miami a La Habana, que fue objeto de una controversia nacional cuando la empresa se negó a vender pasajes a cubanoamericanos.

Sin embargo, muchos ciudadanos nacidos en Cuba no podrán viajar con su pasaporte estadounidense. Si salieron del país después de 1971, deberán viajar con un pasaporte cubano actualizado y con todos los permisos de entrada que aún impone el gobierno de la isla. Los que ingresaron a Estados Unidos antes de esa fecha, pueden viajar con el pasaporte estadounidense si obtienen una visa especial de Cuba.

El trámite para obtener los permisos necesarios “tomará tiempo pero algunos nacidos en Cuba estarán en el crucero”, comentó el CEO de Carnival Corporation, Arnold Donald durante una teleconferencia el viernes, tras conocerse del anuncio oficial.

El periódico Granma publicó una nota este viernes informando de las nuevas medidas que entrarán en vigor el 26 de abril, lo que permitiría al barco Adonia, de la línea Fathom de Carnival, zarpar a tiempo con destino a Cuba. La oficina de CNN en La Habana, reportó la noticia el viernes por la mañana. Carnival Corporation emitió un comunicado confirmando el reporte poco después.

El cambio en la política cubana constituye un logro significativo para Carnival, que se vio obligado a reanudar la venta de entradas a los estadounidenses de origen cubano en medio de una gran controversia y amenazada por el condado Miami-Dade para bloquear la compañía con sede en Doral, el acceso a sus terminales en el Puerto de Miami.

El gobierno cubano autoriza “la entrada y salida de ciudadanos cubanos, con independencia de su condición migratoria, en calidad de pasajeros y tripulantes en cruceros” y en “buques mercantes”, informó Granma.

Por el momento, el gobierno no autorizó la entrada y salida del país en yates, medida que será anunciada una vez creadas las condiciones.

El diario del Partido repasó las recientes acciones de cooperación con Estados Unidos y recalcó que debían concertarse mecanismos “para prevenir y enfrentar la realización de acciones terroristas contra Cuba, que fueron las que dieron origen a la regulación que estableció que los ciudadanos cubanos residentes en el exterior debían entrar a nuestro país por vía aérea, adoptada por la necesidad de prevenir la utilización de embarcaciones para la realización de estos actos, de los que Cuba ha sido víctima en numerosas ocasiones desde el triunfo de la Revolución en 1959”.

El activista Ramón Saúl Sánchez, que protagonizó una protesta contra Carnival por refrendar lo que consideró una política discriminatoria “por origen nacional”, saludó la medida tomada por el gobierno de la isla.

Sánchez había anunciado una flotilla en protesta por la salida del Adonia, el mismo primero de mayo.

El presidente de Carnival se refirió a las protestas como “ruido” durante la teleconferencia y admitió que la compañía se puso “nerviosa” cuando este “ruido” comenzó, por el temor de que dilatara las negociaciones. Donald dijo que las negociaciones llevaban ya “un buen tiempo” y que “el punto de giro” debió haber sido cuando el gobierno de Raúl Castro decidió que sí permitiría los cruceros con origen en Estados Unidos de manera regular.

El Adonia, un crucero de lujo con precios a partir de los $1,800, viajará a La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba en un recorrido que dura una semana.

Entre las actividades “culturales” que estarán disponibles en el recorrido y que justifican ante las autoridades estadounidense el crucero a Cuba como parte del contacto “pueblo a pueblo”, la presidente de la línea Fathom, Tara Russell citó un recorrido por la Habana Vieja, “cenar en una paladar”, “montar viejos autos” y aprender ritmos musicales cubanos. Donald acotó que habrá “oportunidades para la pura diversión”.

“Nosotros nos ocuparemos de mantener los registros correspondientes”, agregó, al asegurar que el proceso de reservación no era complicado aunque los cubanoamericanos ya están siendo redirigidos a la embajada cubana al momento de realizarla.

El ejecutivo dijo que el nivel de reserva en el primer viaje de Fathom era bajo pero tenía esperanza que con el anuncio cambiara esa situación.

El viernes, el alcalde Miami-Dade Carlos Giménez dio a conocer una declaración donde elogiaba la decisión del presidente de Carnival, Micky Arison, quien tres días antes había sido fuertemente fustigado en la reunión de la comisión del condado. El comisionado Javier Souto, nacido en Cuba y veterano de la invasión de Bahía de Cochinos, criticó el papel de Arison como propietario del equipo de la NBA Miami Heat, el cual recibe subsidios del condado y juega en una arena que pertenece al condado.

Con anterioridad, Giménez había acusado a Carnival de violar la ordenanza sobre derechos humanos del condado en sus reglamentos para hacer reservaciones en los cruceros hacia Cuba, pero también ha estado en contacto con Arison durante toda la disputa buscando aliviar las tensiones.

La subsecretaria del Departamento de Estado para América Latina, Roberta Jacobson, dijo que “aplaudía la medida”.

Pero algunas organizaciones de exiliados cubanos no han dado por terminada la pelea.

El Centro para una Cuba libre, dirigido por Frank Calzón, llamó a mantener el boicot a Carnival porque el gobierno cubano mantiene restricciones de viajes a ciudadanos estadounidenses de origen cubano.

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