Social

Defensa de los DDHH en lucha ambiental

En América Latina se resguardan los derechos humanos en pro de la lucha ambiental, esto por el crimen de más de 185 personas que han sido defensoras del ambiente en 16 países diferentes.

Los diversos asesinatos del año pasado, registrados en el informe “En terreno peligroso”, representan 59 por ciento más que los de 2014.

“El ambiente se convierte en el nuevo escenario donde se defienden los derechos humanos”, dijo el responsable de campaña para defensores de la tierra y el ambiente de Global Witness, Billy Kyte.

El constante crecimiento de ataques obedece, en parte, al incremento de la demanda de recursos naturales, lo que aviva los conflictos entre pobladores de zonas ricas y alejadas e industrias como la minería y la de madera, así como la agroindustria.

En el año 201, la comisión solicitó a Brasil “la inmediata suspensión de la licencia” al proyecto de Belo Monte, a fin de consultar y proteger a grupos indígenas.

Algunas de las regiones más  peligrosas para los ambientalistas es América Latina, donde ocurrieron 60 por ciento de los asesinatos en 2015. Concretamente en Brasil, murieron unos 50 defensores del ambiente, el mayor número de víctimas registradas ese año en el mundo.

La gran mayoría de los delitos en Sudamérica ocurrieron en los estados de la Amazonia, de gran diversidad biológica y donde la intrusión de las haciendas, las plantaciones agrícolas y la tala ilegal propiciaron el aumento de la violencia.

Las diversas urbes nativas, que dependen del bosque para vivir soportan la mayor parte de la violencia. Un total de 40% de los ambientalistas asesinados pertenecían a algún pueblo original.

Uno de los dirigentes nativos señaló que los madereros les habían dicho que era mejor entregar la madera que dejar que “muriera más gente”.

Más de 5 mil campamentos para la tala ilegal se montaron en la Amazonia para extraer madera valiosa como caoba, ébano y teca. Se estima que un 80% de la madera de Brasil es ilegal y representa 25 por ciento de la que circula de forma ilegal en los mercados del mundo, la mayoría de la cual se vende en Estados Unidos, Gran Bretaña y China.

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