Delpo Beach

Estados Unidos.- Del Potro volvió encendido: debutó en Delray Beach eliminando al sudafricano Anderson, y en octavos de final cruza con el bosnio Dzumhur.

Habrá sido el fuerte trajín de la pasada temporada acaso lo que determinó en la cabeza de Juan Martín del Potro que la prioridad era la puesta a punto. La avalancha de estrellas, con la mítica consagración en la Davis, la plata en Rio 2016, el título en Estocolmo, y un regreso que ni Spilberg hubiera imaginado tan épico, hicieron reflexionar al tandilense. Y parar la moto fue la opción. Con el precio de no jugar la serie mundialista contra Italia, Delpo, que no jugaba desde la Final contra Croacia, se enfocó en su estado físico, y ayer regresó tras varios meses de fructuosa preparación de por medio.

Por un momento, la paradisíaca Delray Beach en Florida se transformó en Delpo Beach. Los costosos veleros y lujosas lanchas que circula por la costa, se transformaron en raquetas, y finos picados del mejor fiambre serrano, y las gaviotas que revoloteaban entre las palmeras, se convirtieron en lanzamientos imposibles de alcanzar. La gente ahora hablaba castellano, y solo cantaban por Juan Martín Del Potro

Me sentí bien. Es bueno saber que ya no solo tengo que pensar en recuperar la muñeca

El revés sigue firme. El drive potente como pocos. Otra vez le llega la pelota cruzada, para que la tome con su derecha. Agita la raqueta, que más bien se parece al Martillo de Thor. Y de nuevo Anderson queda parado. Salen chispas de la red de los fino que pasan los lanzamientos. Y adentro. La corrida en diagonal para alcanzar los tiros cortos sigue imparable, y su frenético andar de derecha a izquierda permanece intacto. ¿El saque? Clin, caja. El tandilense nunca perdió su servicio. Y las dos veces que quebró el saque de Anderson fueron suficientes para también quebrar el partido.  Todo parece estar bien. Todo, de hecho, marcha perfectamente.

El argentino se sacó de encima el primer set en 46 minutos, ganando 6-4, y por el mismo resultado logró llevarse el segundo parcial, en 41 minutos. La hora y monedas que le llevó vencer a Anderson, pintan una imagen más que positiva para Del Potro, que afirmó haberse sentido “muy bien” y que ya “no solo piensa en recuperar la muñeca”.

Los hechos siguen siendo positivos. Muestran a un Del Potro renovado, que tiene el Masters 1000 de Miami como el gran objetivo a corto plazo. Pero no nos apuremos. Por lo pronto, mañana será otra prueba. Porque por los octavos de final, y desde las 13 de nuestro país, el rival de JM será el bosnio Damir Dzumhur, que viene de eliminar al ruso Kravchuk.

Juan Martín ya llegó. Está enchufado para demostrar que regresó con todo y seguir intentando que esa ciudad de Florida siga siendo, nada menos, que Delpo Beach.

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Franco Mazzitelli

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