Pueblos Originarios

Destaparon corrupción contra estudiantes nativos de México

México.- La inscripción engañosa, duplicación de la nómina estudiantil y hasta el hurto de mobiliario, son algunas de las anormalidades encontradas en el Albergue Estudiantil Nativo, en Chetumal, que por más de diez años, Guadalupe Rosado Pat, tuvo a su compromiso.

De acuerdo con pesquisa gubernamental que obra en la Secretaría de Desarrollo Rural –Sedaru-, para nutrir a los conjeturados cuatrocientos alumnos que residen en el sitio, se predestinaban cincuenta y cuatro mil pesos mensuales, aunque únicamente un proveedor “Gerard Estif Suarez C.” suministraba mes a mes desde las tortillas, hasta cortes de pechuga de res y puerco.

Como parte de las albores de entrega-recepción, cuando se forjó el cambio de administradora, únicamente se encontraron doscientos diez estudiantes.

Mario N, un joven de diecisiete años que se guarece en el albergue, comunicó que para poder disfrutar de las tres comidas, periódicamente debía cancelar veinticinco pesos, presuntamente como “soporte” a la cocina. Aunque la cuantía parece imperceptible, al multiplicarlo por los doscientos diez estudiantes a la semana se conseguían, más de cinco mil pesos que al mes sumaban veintiún mil pesos que no eran reportados a la Sedaru o a cualquiera otra jurisdicción.

Como rectora del Albergue, Rosado Pat asumía un sueldo mensual contiguo de veintisiete mil novecientos pesos, según el tabulador de la propia referencia, que añadido a lo anterior, involucra una bolsa disponible para ella de cerca de cuarenta y nueve mil pesos al mes.

Los sucesos ya habían sido mostrados por los propios estudiantes a través de una “Carta abierta” el pasado dieciocho de septiembre en redes sociales, enviada al ahora gobernante Carlos Joaquín González y a la administradora General de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Nativos, Nuvia Mayorga Delgado, en la que reclamaban una auditoria y la suspensión inmediata de la dirigente Guadalupe Rosado Pat.

En el instrumento, los estudiantes descubrieron que, agregado a los cincuenta y cuatro mil pesos que recoge el albergue por parte de la Sedaru, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Nativos contribuye con treinta mil pesos, es decir, un general superior a los ochenta mil pesos periódicos, aunque nunca empleó recursos en beneficio del hospedaje o de los estudiantes.

 

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