Cultura

“El coronel no tiene quien le escriba”

Un recorrido por la novela perfecta de Gabriel García Márquez.

Publicada en el año 1961, una narración corta y concisa como descriptiva, se hace notar el lado más humano de las personas, el respeto y la resignación de seguir creyendo, aunque se tenga que esperar una fecha sin calendario.

Argumento

Un coronel que participó en la última guerra civil espera la confirmación de su pensión, con su mujer enferma de asma y un hijo (Agustín) que es asesinado cuando salía de una pelea de gallos, el coronel tiene la esperanza de llegar un día al muelle y abrir un sobre que le devuelva las horas que perdió en la espera.

Para la mujer del coronel, el gallo representa las desgracias que les ha sucedido, porque por el gallo muere su único hijo. Sin embargo, para el veterano de guerra, el animal representa su salvación y la del pueblo a la miseria. El anciano sueña con engordar al gallo y que este comienze a ganar, mejorando así la comunidad. Una nación afectada por los rastros de la guerra, con toque de queda y la represión de los medios de comunicación. El médico del pueblo junto al coronel y otros amigos harán circular un boletín escrito, esto con el fin de estar informado de las noticias locales.

El autor dio a conocer que fue una de las novelas más sencillas y dijo haber escrito Cien años de soledad para que luego pudieran leer El coronel no tiene quien le escriba. Esta novela tiene más de realidad de lo que aparenta, un García Márquez en su etapa de periodista, lejos de su patria esperando el sueldo que no llegaba, en los días en que era corresponsal de El Espectador. Una etapa de su vida que le daba el tiempo de poder escribir a su modo, como le gustaba, con una vida austera, pero con las condiciones para poder crear y lograr un buen resultado al terminar su libro.

Se dice que —la última cucharita de café que tenía la lata — al comenzar la novela, era la misma que tenía García Márquez en la habitación pequeña donde vivía. A este argumento se suma que “Gabo” tenía un problema de persecución política por tener lazos muy fuertes con el gobierno cubano, lo cual le traería consecuencias en su vida profesional y personal.

Siempre fiel a sus ideales, el creador de Macondo e hijo predilecto de Aracataca, fue Premio Nobel de Literatura  en 1982. Partió a la eternidad hace dos años, pero sus lectores siguen aumentando en demasía, teniendo en cuenta que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista porque —todo será mejor cuando termine de llover —. 

                       “El deber revolucionario de un escritor es escribir bien”.                                                                  Gabriel García Márquez

Alvaro Sinarahua

Redactor en Segundo enfoque

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