El efecto de la agricultura agroquímica

La agricultura agroquímica presenta graves efectos sobre las aguas subterráneas, lo que puede ser fuente de intoxicaciones humanas y destrucción de la biodiversidad.

Ya es conocido de los graves daños sufridos en la historia moderna por los operarios que trabajaron en contacto con los primeros agroquímicos, tanto como los afectados en zonas aledañas a fumigaciones y asperjados con esos productos.

Se conoce que los plaguicidas y herbicidas han sido los principales destructores de fauna y flora desplazada de los campos agrícolas, tanto como de enfermedades y lesiones a humanos.

No obstante, ya desde hace algunos años se ha comprobado el grave efecto de los fertilizantes de base nitrogenada y fosfatada aplicados en gran escala durante períodos prolongados, los cuales van alterando la fisicoquímica de los suelos y modificando los ciclos climáticos e hidrológicos, tanto como el fenómeno de eutrofización de las aguas superficiales aledañas a campos de cultivo.

En la actualidad, se ha comprobado oficialmente el poder tóxico y probablemente cancerígeno en humanos del herbicida más usado, el glifosato. Una sustancia que se rocía casi como lluvia sin que se aplique control alguno, más que la famosa “receta agronómica” y las buenas prácticas que dependen casi exclusivamente de la buena voluntad del agricultor.

No fue sino hasta hace poco tiempo que se fueron dictando ordenanzas de exclusión para el rociado de ese producto cerca de zonas urbanas, aunque existan estudios que demuestran la capacidad de deriva y difusión atmosférica de esa sustancia a distancias mayores de las actualmente aceptadas como seguras.

Otro de los efectos que aún no se ha considerado oficial y masivamente es el lixiviado por percolación, donde varios agentes son arrastrados desde la superficie por el agua hacia las tuberías subterráneas al filtrarse.

Este estudio de las aguas subterráneas fue realizado por Laboratorio PRINARC, de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral de la ciudad de Santa Fe, y dio como resultado una concentración de 3+/-1 ng/ml, siendo el límite máximo tolerable (?) un valor de 0.6 ng/ml.

Expertos en el tema solicitaron estudios de manera constante, con respecto a estas aguas para así evitar o disminuir enfermedades sobre todo en el caso de niños.

The following two tabs change content below.