Opinión

El gigante, el pequeño y la más poderosa

Rosario.- Mucho se esperaba de la final de la Copa Argentina. Por un lado estaba el Boca de los millones que durante la primera rueda de la Liga mostró una identidad de juego, con tres delanteros y Gago jugando de Riquelme. En la segunda parte del torneo Boca no renovó préstamo con Osvaldo (9 de área) y contrató a Carlos Tevez que venía jugando atrás de Morata en Juventus. Con este enroque Boca perdió en identidad pero ganó en Tevez, por lejos el jugador más desequilibrante del fútbol argentino. Del otro lado estaba Central que en las primeras quince fechas fue un equipo que se llevaba puesto al rival, con dominio territorial y presión alta, aunque sus ataques no fueran tan profundos. En la otra mitad de la Liga el equipo de Coudet consiguió una identidad, un equipo que casi salía de memoria y un juego ofensivo que le agradece todo amante del fútbol. En síntesis, jugaba el más poderoso contra el de mejor juego colectivo. También jugó la AFA, eso denuncian los hinchas de la academia rosarina tras el polémico arbitraje de Diego Ceballos que favoreció al equipo que dirige el Vasco Arruabarrena y preside Daniel Angelici (el próximo 6 de diciembre va a elecciones para revalidar su cargo). Otra final desdibujada por factores externos a los jugadores, en esta ocasión un árbitro, meses atrás la jodita del “panadero”, barra xeneize quien impidió el segundo tiempo entre Boca y River en la Libertadores

El domingo de esa semana Boca y Central se volvieron a ver las caras, a pesar de que no había nada en juego (Boca ya era campeón de la Liga y Central clasificado a la Libertadores) se sentía un clima  de revancha. Como se suele decir, el escenario fue imponente, el gigante de Arroyito se vistió de fiesta y también de reclamos, y el reclamo se hizo fiesta. La gente de Central arrojó dólares con la cara de Ceballos al banco de suplentes de Boca y colgaron tres banderas: “AFAno”, “AFA corrupta” y “AFAnar es violencia”. Es AFA la encargada de designar a los árbitros que dirigen cada partido, en muchas ocasiones por “sorteo” que organiza la misma AFA en forma secreta.

 “Se expresó de esa forma y con banderas, sin generar ningún tipo de disturbio y después claro, había que empezar el partido y con esas banderas no se podía.” En la declaración del goleador de Central, Marco Ruben, se refleja lo que pasó: los hinchas de Central reclamaron pacíficamente, cantando y denunciando a quienes consideran culpables pero no se registraron hechos de violencia. “Con esas banderas no empieza el partido” dijo el árbitro Mauro Vigliano, al considerar que incitaban a la violencia. Violencia es afanar, también es censura.

Hace poco más de un mes el partido entre Vélez y Chicago estuvo suspendido unos minutos por una bandera que provenía de la hinchada del Fortín y que llevaba la inscripción “Tu estilo de Bida”. La bandera fue exhibida a un hinchada visitante inexistente a causa de la censura a los hinchas visitantes, razón por la cual resulta poco probable que pudiera ofender a algún hincha de Chicago, a menos que una cámara lo capture. Más insólito que la suspensión momentánea del partido fue la cobertura del diario Olé, que banco la decisión del árbitro Jorge Baliño y calificó el hecho de vergonzoso y violento. La doble moral en todo su esplendor, fue el propio diario quien se encargó de de masificar la imagen

En Argentina las banderas y los hinchas visitantes incitan y/o generan violencia mientras que barras y corruptos dirigen nuestro fútbol. Afano es violencia y la violencia de los de arriba genera violencia desde abajo suele repetir Osvaldo Bayer, hincha de la academia rosarina. Central es gigante, a pesar de la violencia de arriba su hinchada insiste en reclamar en paz y sus jugadores en practicar el fútbol que le gusta al pueblo.

Boca empezó ganando con gol del “comandante” Chaves y al toque ingresó un hincha al campo de juego para arrojarle una remera a Arruabarrena que llevaba la inscripción “Ceballos jugador número 12”. Coudet le rogó a su público calma, la ovación fue total. Más tarde declaró: “si él (Arruabarrena) decía que no seguimos, nos teníamos que ir, porque hay que ser solidarios” Coudet habla de solidaridad entre trabajadores, por un lado el gigante por el otro el pequeño. En el Boca – River de la Copa, Arruabarrena le exigió a sus colegas de River que jueguen a pesar del gas pimienta sobre los ojos de los jugadores. Luego del partido con Central, el vasco declaró “Esto es Argentina, No se cuantos entran aca como 40 mil personas, creo que Mauro (Vigliano) optó por lo más sensato” al referirse al potencial peligro de suspender el partido. El DT de Boca comparte la visión de los medios, de la AFA, los organismos de seguridad, Scioli y Macri: el potencial peligro lo llevan 40 mil hinchas, unas banderas y una remera, nada dijo de los barras a los que saludó el día del Boca vs River de la Libertadores.

Al final Central dio vuelta el partido con empuje y fútbol, sus hinchas se mantuvieron pacíficos a pesar de que a los 22 minutos del segundo tiempo Vigliano omitió un penal de Sara sobre Larrondo. En el fútbol argentino la violencia es moneda corriente, barras y policías asesinaron a casi 300 personas en los últimos 20 años, los dirigentes vacían a sus clubes tal como sucedió con Aguilar, Miele o Lalin, los jugadores pierden conciencia de solidaridad y el secretario gremial de agremiados Agustín Orión, lesionó gravemente a 3 de sus representados al tiempo que incitó a sus compañeros a saludar a los violentos que suspendieron el Boca – River de la Libertadores, las canchas del ascenso siguen precarizadas, sin ambulancias ni colchonetas, motivo por el cual fallecieron tres jugadores del ascenso en el último año. El chivo expiatorio son los hinchas visitantes y las banderas, el problema de fondo es la poderosa AFA.

La fiesta de la hinchada rosarina incluyó una perlita al transformar la denuncia en propuesta cambiando el “que se vayan todos, que no quede ni uno solo” por el “que se queden todos, que no se vaya ni uno solo”. Al finalizar el partido los jugadores de Central se aunaron en el reclamo de los hinchas “ que no se vaya nadie y que vengan otros” declaró Marco Rúben, en ese sentido José Luis Fernández dijo “ojala se queden todos, esto es el comienzo de algo hermoso, vamos a pelear las 2 copas y el campeonato local”. Mientras los últimos planteles de Boca se caracterizaron por las internas, este Central lo hace por la unidad entre su hinchada y sus jugadores. Hay líderes: Coudet, Ruben, Pinola, Caranta, Donatti, son líderes que se preocupan, no por mandar, sino por generar solidaridad y unión en el club. Los Boca – Central dejaron en descubierto la censura del poder, la mezquindad de los grandes y en alguna ocasión la humilde resistencia de los de abajo.

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