España lidera la revolución textil en Europa

España.- Actualmente España lidera el movimiento de moda sostenible en Europa con una propuesta real, holística y rentable, que poco a poco está transformando la forma de producir en el sector textil del continente.

Todos los protagonistas de esta verdadera revolución son María Almazán y su equipo de Latitude –una iniciativa sostenible de la moda-, que desde Galicia ha conseguido hacer realidad otra forma de hacer moda: sostenible y responsable, de proximidad, con salarios justos, condiciones laborables adecuadas y respetuosas con el medio ambiente.

Todo esto lo está consiguiendo al trabajar en todos los eslabones de la producción textil y con todas empresas representativas del sector, pequeñas, medianas o grandes, en España y en Europa.

Resulta algo bastante peculiar que antes de que Latitude empezara a producir de esta forma para una marca grande con alto volumen, por mucho que la compañía quisiera, fuera imposible en Europa. La deslocalización de la producción a países sobre todo asiáticos ha dejado el entramado empresarial textil europeo, muy mermado, inconexo y sin capacidad de reacción.

Motivado a esto, Latitude ha creado una red de talleres 4.0 en los que no solo se cuida el producto, sino también a las personas que lo confeccionan y al medio ambiente; tiene una alianza con la plataforma internacional C.L.A.S.S., de la cual son representantes en España, que reúne las últimas tendencias en materiales sostenibles; da formación a diseñadores tanto nuevos en el Instituto Europeo de Diseño como a los internos de las marcas, y hace consultoría para identificar aquellas áreas en las que las grandes marcas pueden abordar cómo producir de esta manera dentro de su sistema para irlo extendiendo con posterioridad a otras áreas de la empresa.

Al momento de entrar en el debate de traer la producción como única forma de evitar un alto impacto al medio ambiente, mucha gente se pregunta qué pasará con las fábricas y sobretodo con los empleados de Bangladésh, China o India. Algunos piensan que siempre existirá un segmento de mercado para esa producción, pero a medio plazo, la aceptación de unos precios más altos por parte de los consumidores, un consumo de moda más racional y la presión social sobre los fabricantes harán que se mejoren las condiciones laborales de los trabajadores, así como se reduzca el impacto medioambiental en origen.

 

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