Cultura

Filipinos redimieron sus pecados tras flagelación por Jueves Santo

La costumbre tiene décadas y su objetivo es purificar sus pecados

Filipinos se flagelaron con firmeza la espalda hasta dejarla ensangrentada y arrastraron cruces grandes de maderas para redimir sus pecados este Jueves Santo en la provincia de Pampanga.

Devotos de  diversas edades caminaron descalzos durante horas hasta llegar a la Catedral de San Fernando.

Asimismo, los devotos se  causaron daños ellos mismo al flagelarse con látigos, así como incisiones con cuchillas para que la sangre recorriera por toda la espalda hasta llegar a la Catedral.

A través del diario Efe, un carpintero, de 26 años, informó que “este es el undécimo año en que hago penitencia”, quien tenía la cara cubierta con un velo y la espalda ensangrentada.

El carpintero realiza este acto, como forma de promesa para que su hijo de 6 años, disponga de buena salud y a la vez redimir sus pecados, ya que en su adolescencia “llevaba una mala vida, estaba siempre borracho con mis amigos e incluso salía a la calle con pistola”.

Ahora gracias a los latigazos que se ha propinado, el carpintero aseguró “llevo una vida recta, pese al dolor físico, completar la penitencia me hace sentir muy bien por dentro”.

Asimismo, Efe muestra las imágenes de cómo niños están alrededor de la catedral.

Los herederos 

Ricky Dadji, adolescente de 15 años, indicó “les admiro mucho, cuando tenga 18 años también seré penitente, igual que mi hermano y mi padre”.

Pese que la mayoría llega a la catedral con la espalda ensangrentada, otros ciudadanos optan por cargan una cruz de madera de 20 a 40 kilos.

Los filipinos buscan  tras las penitencias encontrar el dolor que sufrió Jesucristo, sin embargo la Iglesia Católica lo desaprueba.

Ricarthy Macalino, vicerrector de la catedral, explicó que “no hace falta que hagan esas cosas porque El Señor ya nos salvo hace mas de 2.000 años y con eso es suficiente”.

Asimismo, el vicerrector recalcó que “la Iglesia Católica es una institución muy influyente en la excolonia española, por lo que no promueve estos sufrimientos autoinfligidos y flagelaciones”.

Las tradiciones sangrientas que se presentan en la provincia de Pampanga, ha logrado en el trascurso de los años convertirlos en una zona turística durante la Semana Santa.

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