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Francisco criticó duramente al capitalismo

Vaticano.- En la Audiencia General de este sábado, el Papa Francisco recibió a más de mil participantes en el encuentro “Economía de Comunión” en el Aula Pablo VI.

“Vosotros consideráis al empresario como agente de comunión. Al injertar en la economía la buena semilla de la comunión, habéis comenzado un cambio profundo en la manera de ver y vivir la empresa. La empresa no solo puede no destruir la comunión entre las personas, sino que puede construirla, puede promoverla. Con vuestra vida demostráis que la economía y la comunión son más hermosas cuando están una al lado de la otra. Más bella la economía, por supuesto, pero aún más hermosa la comunión, porque la comunión espiritual de los corazones es aún más plena cuando se convierte en comunión de los bienes, de los talento, de los beneficios”, declaró el Papa en el comienzo de su discurso según informó La Santa Sede en su Boletín de Prensa.

El Papa se refirió a tres temas importantes que hacen al modelo económico que propone “Economía de Comunión” el preferido del Sumo Pontífice. Francisco rechaza la economía actual y las variantes que ponen en peligro la vida de los más débiles, aquellas economías que favorecen a la “cultural del descarte” que tantas veces el Papa mencionó.

En primer lugar habló sobre el dinero. “La economía de comunión es también comunión de los beneficios, expresión de la comunión de la vida”, expresó el Obispo de Roma.

Bergoglio ha relacionado, frecuentemente, al dinero con la idolatría. “No es casualidad que la primera acción pública de Jesús, en el Evangelio de Juan, sea la expulsión de los mercaderes del templo. No se puede entender el nuevo Reino que trae Jesús si no nos liberamos de los ídolos, de los cuales uno de los más poderosos es el dinero. ¿Cómo, entonces, se puede ser un mercader que Jesús no expulsa? El dinero es importante, sobre todo cuando no hay y de él depende la comida, la escuela, el futuro de los hijos. Pero se convierte en ídolo cuando pasa a ser el fin”, explicó.

Francisco diferenció el dinero que es destinado a solventar las necesidades básicas para el bienestar y la salud familiar del dinero que se acumula avaramente “que no por casualidad es un pecado capital“. También agregó que “fue Jesús mismo el que dio categoría de “señor” al dinero: “Ninguno puede servir a dos señores, a dos patrones”. Son dos: Dios o el dinero”.

Es fácil donar una parte de los beneficios, sin abrazar y tocar a las personas que reciben esas “migajas”.

El Papa aconsejó compartir el dinero con los demás, especialmente con los pobres, alentando y sugiriendo que hay que poner los beneficios en común.

Por otro lado, trató la pobreza como un tema central del movimiento. “El principal problema ético de este capitalismo es la generación de descartes para después tratar de ocultarlos o de curarlos para que no se vean. Una grave prueba de la pobreza de una civilización es la incapacidad de ver a sus pobres, que antes se descartan y luego se ocultan”.

Así, el Sumo Pontífice mencionó las paradojas que esconde el Capitalismo: “Los aviones contaminan la atmósfera, pero con una pequeña parte del dinero del billete se plantarán árboles para compensar una parte del daño causado. Las empresas del juego de azar financian campañas para el tratamiento de los ludópatas que crean. Y el día en que las empresas de armas financien hospitales para tratar a los niños mutilados por las bombas, el sistema habrá alcanzado su punto culminante. Esta es la hipocresía”.

Lo que propone es que la Economía de Comunión no sólo debe proporcionar asistencia a las víctimas sino también construír y desarrollar un sistema en el que no haya más víctimas.

El último ítem que profundizó fue acerca del futuro. “El gran trabajo por hacer es tratar de no perder el “principio activo” que los anima: la sal no cumple su función creciendo en cantidad; de hecho, el exceso de sal vuelve a la masa salada, sino salvando su “alma”, es decir su calidad . Todas las veces que las personas, las naciones, e incluso la Iglesia han pensado en salvar al mundo creciendo en número, han producido estructuras de poder, olvidándose de los pobres. Salvemos nuestra economía, permaneciendo simplemente sal y levadura: un trabajo difícil, porque todo caduca con el paso del tiempo. ¿Cómo no perder el ingrediente activo, la “enzima” de comunión?”

Concluyendo, el Papa sentenció: “El capitalismo conoce la filantropía, no la comunión. Es fácil donar una parte de los beneficios, sin abrazar y tocar a las personas que reciben esas “migajas”. En cambio, incluso cinco panes y dos peces pueden alimentar a la multitud si con ellos compartimos nuestras vidas. En la lógica del Evangelio, si no se da todo, nunca se da bastante”.

Fotografía cortesía de Agencia de Noticias ANDES | (Attribution-ShareAlike 2.0 Generic (CC BY-SA 2.0)

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Estudiante de Comunicación Social y Periodismo. Redactora en Segundo Enfoque.

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