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Gante, una ciudad de postal

Bélgica.- La ciudad de Gante parece sacada de una postal, que mezcla un imponente paisaje urbano con paisajes aturales de ensueño.

La recomendamos comenzar su recorrido en el Puente de San Miguel, justo después de bajarse del tranvía proveniente de la estación de trenes. Desde allí podrá apreciar la Catedral de San Bavón o Catedral de Gante.

El casco histórico de Gante es pequeño pero repleto de encanto, pues concentra gran parte de sus atractivos turísticos. Una vez allí compre una City Card, que incluye la entrada a museos, casas históricas, monumentos, transporte en tranvía de agua o autobús y paseo en barco por los canales. También puede incluir el alquiler de una bicicleta para recorrer la ciudad.

[pullquote]El casco histórico de Gante es pequeño, pero repleto de encanto[/pullquote]

El altar mayor de la Catedral de San Bavón o Catedral de Gante está hecho en mármol blanco y negro. En su interior está una de las obras maestras de la pintura flamenca: La Adoración del Cordero Místico, compuesta por doce tablas pintadas en 1432 por los hermanos Van Eyck.

La torre del campanario fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Es uno de los más altos de todo el mundo, con 91 metros. Las vistas de la ciudad  son envidiables.

En Graslei y Korenlei podrá ver el muelle de las hortalizas y hierbas y el muelle del trigo. Las casas a sus alrededores son de estilo barroco, como el viejo palacio de Correos.

Desde allí puede tomar embarcaciones para hacer recorridos de unos 40 minutos por el río, preferiblemente al caer la tarde.

El Castillo de los Condes de Gante es una fortaleza medieval sobre el río Lys, erigida para defender la ciudad. El lugar cuenta con una colección  de armas e instrumentos de tortura. Suba a los más alto para hacer excelentes fotografías.

En la plaza de Gante siéntese a tomar un café en alguna de las terrazas o a disfrutar de algunos de los platos de la gastronomía belga.

En las afueras de la ciudad están las ruinas de la abadía de San Bavón. Puede caminar hasta allí desde la Catedral, o montar en bicicleta, un trayecto que toma apenas 15 minutos.  Si va un domingo podrá ver el interior de la iglesia de la abadía, donde hay un museo de lápidas de los españoles muertos en el campo de batalla.

Otro paseo que puede hacer en bicicleta es a la red de beaterios flamencos protegidos como Patrimonio de la Humanidad. Uno de ellos es el de Santa Isabel, el más grande de su época. Otro el de Sint-Amandsberg y el tercero, más pequeño, pero muy atractivo, el de Nuestra Señora de Ter Hoyen.

 

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