Homofobia sería la causa de anulación de obra de ballet en Moscú

Rusia.- Acusaciones de fomentar la homofobia y la transfobia se dirigieron nuevamente a funcionarios gubernamentales rusos.

En esta oportunidad, el blanco de la intolerancia fue una función de ballet. El teatro Bolshói anunció la suspensión de un espectáculo dedicado a la memoria del gran bailarín Rudolf Nuréyev.

Nuréyev era conocido por su inigualable maestría y por haber reconocido en los círculos de la danza su homosexualidad.

Las autoridades del Bolshói aseveraron que no suspendieron el ballet, sino que aplazaron su estreno hasta el año próximo, porque el espectáculo no estaba listo para mostrarse al público

El director y autor del libreto, que rinde homenaje a esta estrella del ballet ruso, fue Kiril Serébrennikov, titular del teatro Gógol.

Algunas fuentes relacionadas con la producción de la obra, aseguraron que la decisión tomada por el Bolshói obedeció a las presiones recibidas por parte del ministro de Cultura, Vladímir Medinski. A juicio de Medinski, una obra de ballet de este tipo hace propaganda a la homosexualidad.

 Por su parte, las autoridades del Bolshói aseveraron que no suspendieron el ballet, sino que aplazaron su estreno hasta el año próximo, porque el espectáculo no estaba listo para mostrarse al público.

Serébrennikov negó esta aseveración y sostuvo que la decisión de suspender el estreno fue tomada sin consultarle su opinión, ni revisar el estatus de la puesta en escena.

Medinski reconoció que sostuvo una conversacion acerca del ballet con el director del teatro, Vladímir Urin, pero recalcó que el Ministerio de Cultura “no interfiere en el repertorio” del Bolshói, ni tampoco aplica censura a los espectáculos.

Según las fuentes, la presentación del ballet produciría gran polémica y provocaría las críticas de los más ortodoxos, pues durante el espectáculo los bailarines estarían desnudos, teniendo como fondo un retrato de Nuréyev también sin ropa. El bailarín murió por complicaciones derivadas del VIH a los 54 años de edad.

En la obra se describía el amor de Nuréyev por su pareja, el bailarín danés Erik Bruhn, una representación que fue tildada de “provocación” por los conservadores rusos.

Medinski aseguró que no presionó al Bolshói, pero su viceministro, Vladímir Aristárjov, dijo que “la propaganda de las relaciones sexuales no tradicionales es inaceptable”.

En Rusia existe una ley que prohíbe hablar sobre homosexualidad ante menores de edad, por lo que estaba previsto que al espectáculo solamente pudieran ingresar personas mayores de 18 años.