Ryan Murphy reveló últimas palabras de Cory Monteith

Estados Unidos. – El creador del show Glee habló sobre los últimos momentos que vivió con el actor canadiense, una de las estrellas del programa.

La muerte de Cory Monteith sorprendió al mundo entero. Cuando se viralizó la noticia que el carismático joven de 31 años había fallecido por una sobredosis de drogas, el público, y sus compañeros de reparto no podían creerlo.

Una de estas personas fue Ryan Murphy, un conocido productor de televisión, creador de éxitos como Scream Queens, American Horror Story y, por supuesto, Glee. Cory había protagonizado la serie musical, que lo había catapultado al estrellato mundial, y había mantenido una estrecha relación con el productor, que lo consideraba “su propio hijo.” 

Murphy no había querido dar muchos detalles al respecto, hasta ahora. Concedió una emotiva entrevista EW, donde contó cual fue su último recuerdo con el actor, en ese fatídico verano del 2013.“Nos abrazamos, la última cosa que dijo fue: “Te amo, hombre, gracias por ayudarme a estar mejor”. Lo próximo que supe era que había muerto. Fue como perder a un hijo.” explicó.

También relató como la pérdida del popular “Finn Hudson” fue, poco a poco, destruyendo la estabilidad en el set de filmación. “Lo que comenzó como una gran celebración del amor y la aceptación se convirtió en oscuridad y muerte…Fue una gran lección sobre qué no hacer.” agregó el  laureado productor de 50 años.

Monteith era como una banda elástica que mantenía a todo el equipo unido, y cuando él se fue, todos se sintieron perdidos, no sabían bien como reaccionar, o como canalizar sus sentimientos, ocasionando muchos problemas personales entre los miembros del elenco de Glee. “Fue el mejor y el peor momento de mi vida”, aceptó. “Hubo muchas peleas internas. Mucha gente acostándose junta y rompiendo. Fue un buen entrenamiento de cómo ser un padre, les digo.”

Ahora se da cuenta que fue un erro tener tanta cercanía y  confianza con los actores del programa, porque cuando una situación tan complicada, como la que ellos vivieron, apareció, no supieron respetar el rol de empleador/empleado. “Pero también cometí un error: todo se volvió muy personal. Lo amamos tanto que después nos íbamos todos a cenar y a salir. Estábamos siempre juntos, así que no había separación entre quién era el jefe y quién el empleado. Éramos tan cercanos que cuando algo ocurría, me afectaba de un modo muy personal”.