Ecuador: Leonidas Proaño y su legado dentro del mundo nativo

Ecuador.- El pasado tres de septiembre del año 2008, el pensamiento y obra de monseñor Leonidas Proaño fueron pronunciados y declarados Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado. Su vida consagrada a la reivindicación de los derechos del pueblo nativo se adentró en su contexto con la convivencia en diversas comunidades de Riobamba.

Nació en la localidad de Imbabura, en el año 1910, fue ordenado sacerdote en el año 1936. Durante su participación en la Diócesis de Ibarra, una de sus primordiales obras fue la instauración de la asociación Juventud Obrera Cristiana. De igual forma fue profesor en el seminario. Igualmente, en el año 1944, el entonces cura fundó el semanario llamado La Verdad.

Xavier Guamán, ordenador de la Pastoral Nativa de la Arquediocesis de Cuenca, declaró que Leonidas Proaño dentro del mundo andino era estimado como un ‘taita’, como el sabio de diversas generaciones que orientó el camino de la inclusión de los nativos.

“Leonidas Proaño fue un clérigo que trabajó mucho por la Iglesia. Dentro del contexto en el cual se desdoblaba el catolicismo de aquella época, se encauzó mucho en los obreros y trabajadores y fue parte impulsora de la Teoría de la liberación”, describió.

En el año 1954, el papa Pío XII lo nombró Obispo de la Diócesis de Riobamba. Desde esta perspectiva, el monseñor profundizó en las comunidades originarias.

Guamán recordó una historia que, deferida de generación en generación, cuenta cómo un nativo lo recibió. “Al fin has llegado ‘taita amito’”. Y, según describen muchos devotos de aquella época, fue la frase conquisto a Proaño y le abrió las puertas a lo que florecería y representaría su labor.

“La evocaciones de Leonidas Proaño hacen alusión a la triste realidad que experimentaba su pueblo. ‘¡Ay!, ¡pobres runas! ¡Cómo me desgarra el alma de observarles cómo trabajan!’, resulta una de las frases que caló hondo en la memoria nativa”, manifestó Guamán.

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Algo que recalcó Guamán es la manera de trabajar del Monseñor. Su perspectiva era respetar la tradición originaria y “consiguió que vivan su identidad a través de la espiritualidad”.

Hechos

Entre las acciones confeccionadas por este ‘pastor de los pobres’ que son reconocidas por el pueblo nativo se encuentran la redistribución de las tierras. El representante de la Pastoral Nativo expuso que en el año 1964, antes que entrara en vigencia la Reforma Agraria, Proaño tomó la decisión de redistribuir las tierras de las haciendas que le concernían a la Iglesia.

El siguiente movimiento que dio, luego de concederles la tierra, fue la alfabetización en quichua y para esto comenzó su proyecto de Escuelas Radiofónicas Populares, a través del cual se promovió un proyecto de escuelas y del mismo modo el Centro de Estudios y Acción Social.