Italia sigue luchando contra la corrupción

Italia.- 25 años después de la operación judicial “Manos Limpias”, la cuál arrasó con una generación de políticos corruptos, Italia sigue luchando contra sus viejos demonios para depurarlos y hacer un sistema más transparente en diversos niveles.

Manos Limpias  o “Mani Pulite” en italiano, comenzó exactamente el 17 de febrero de 1992, cuando un anónimo fiscal de Milán, Antonio Di Pietro, ordenó la detención del empresario socialista Mario Chiesa. Acto seguido, se produjo una larga cadena de detenciones de importantes líderes y empresarios de todas las tendencias políticas, en particular de la Democracia Cristiana y el Partido Socialista, quienes fueron acusados de formar parte de una red de sobornos.

“Durante Manos Limpias la opinión pública estaba convencida de que se trataba de una guerra entre policías y ladrones. Hoy en día la gente tiene la sensación de estar frente a una guerra entre bandas de ladrones”, resumió en una charla con agencias informativas el ahora conocido juez Di Pietro.

Inspiración para otros jueces en el mundo

La operación ha inspirado a fiscales de todo el planeta, particularmente en América Latina, tras haber estremecido el sistema político y destapado uno de los mayores escándalos de la historia reciente de Italia, conocido como “Tangentopoli”, mediante el cual se descubrió un complejo sistema de pago de grandes sumas por parte de empresarios a políticos en ese país. “Era un sistema de corrupción que garantizaba a una determinada lista de empresas que participara en las licitaciones de obras públicas. Si no aparecías en ellas estabas fuera”, explicó Di Pietro.

Pese al gran impacto que tuvo “Mani Pulite” hace un cuarto de siglo, Italia sigue sacudida por los escándalos de corrupción, como el que salpicó recientemente a empresarios y funcionarios de denominado “Mafia Capitale”, donde se destacó grandes sumas de dinero ilícito para la construcción de los diques del proyecto Moisés de Venecia o de las infraestructuras para la Exposición Universal del 2015 en Milán.

Según datos oficiales de la Dirección Nacional Antimafia, el fenómeno aumentó con respecto a la década de los noventa y en total 904 personas han sido denunciadas o detenidas por soborno o extorsión respecto a 2016.