DeportesOpinión

La Messi-Dependencia y el Plan B

Martino es un tipo razonable y muy capaz. Creo que eso está fuera de discusión y lo ha demostrado a lo largo de su carrera como jugador y como técnico. Quizás es criticado por cierta parte del periodismo a la que no le gusta su idea de juego y que le resalta -con razón- su mala gestión en el banco del Barcelona. Pero no es lo que quiero exponer, sino que comenzar comentando esto es lo que contradice a lo que él está haciendo en la selección nacional. De aquí se desprende lo extraño que parece Martino de un tiempo a esta parte, y especialmente, luego de la dolorosa derrota en la final de la Copa América en manos de Chile.

En esta doble fecha de Eliminatorias sudamericanas se demostró que el seleccionado nacional tiene una dependencia de Messi que hasta el momento no se creía, no se veía o simplemente se pensaba que era menor. Las críticas hacia el mejor del mundo eran por no jugar bien las dos finales (Mundial 2014 y Copa América 2015) o a veces por “no pedir la pelota”. Bien, si algo se notó es que frente a Ecuador y Paraguay faltó Messi quien siempre participa en cada ataque argentino aguantando las marcas poniendo la pelota bajo su suela y atrayendo jugadores para liberar a sus compañeros.

¿Cuál es la diferencia? Simple: si a Messi lo marcan entre tres jugadores, el resto de sus compañeros juegan con más libertades y frecuentemente reciben sin presión como les ocurrió en estos dos partidos sin el capitán. Y el caso más visible y paradigmático es el de Ángel Di María: el extremo del PSG además de no rendir igual por derecha que por izquierda es incapaz de evadir tantas marcas juntas como Messi en tan poco espacio y es por esto de sus constantes pérdidas de balón. Y eso que Di María es un jugador dotado técnicamente. El hecho de tener la responsabilidad de generar juego por sí mismo y no poder hacer descansar la pelota en Messi, lo hace jugar de una manera acelerada y poco pensante. Además, la falta de participación de Pastore y la frustración que genera verlo deambulando la cancha cada vez que le toca ser titular, no lo ayuda al 7 del PSG.

Entonces: ¿Por qué no hay un Plan B cuando Messi no está? En sí, lo hay. La idea de Martino fue disponer a Lavezzi y Di María con perfiles cambiados por los costados para salir rápido de contra y tener un juego más dinámico. Es cierto, esto choca con la idea de utilizar a Pastore como enganche y Tévez de delantero centro -quien él mismo ha dicho que no se siente cómodo y es fácilmente visible en cancha-. El resultado es: un equipo poco pensante, con un apresuramiento inusitado de sus extremos y una cantidad de pelotas perdidas altísima para una selección de elite. A eso hay que sumarle el poco entendimiento de Tévez jugando de “9” con sus compañeros y los bajos rendimientos individuales, lo que genera la falta de gol.

Por estas razones, no se explica cómo un técnico tan pensante, abierto y con experiencia no cambia ante los malos resultados futbolísticos. Esperemos que con la vuelta de Messi -ojalá frente a Brasil- estos problemas sean cada vez menos y haga jugar por contagio al resto. De lo contrario, cada vez que falte, el Plan B funcionará de a ratos y la Messi-Dependencia se hará más peligrosamente evidente.

Victor Rodríguez Herrero

Licenciado en Comunicación Social. Redactor y editor de SegundoEnfoque.

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close