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Los números de Cocca en Racing

Avellaneda.- Este domingo se juega el partido de vuelta de la final de la liguilla pre-Libertadores. Será el último partido de Racing en el año, y el último partido que dirigirá Diego Cocca al frente del club. En esta nota repasamos el positivo año y medio del DT que consagró campeón a la Academia tras 13 años.

Diego Cocca llegó a Racing a mediados del 2014, llegaba a remplazar nada menos que a Reinaldo Merlo, quien pasó sin pena ni gloria por su tercer período en el club. Recordemos que tras la salida desprolija de Luis Zubeldía (que llevaba un año y medio en el club) y la fallida contratación de Carlos Ischia, que duró unos pocos partidos, pasando por los dos interinatos de Radaelli y el partido que dirigió Nacho González, Merlo llegaba a ponerle un orden al descontento general: nadie se pondría en contra del DT que le dio el campeonato a Racing en el 2001. Pero Mostaza tampoco pudo con la marea, el descontento de los jugadores y la rosca política le jugaron en contra: al terminar el campeonato renunció el entonces presidente Cogorno, vinculado con las barras, y detrás de él su vice, Rodolfo Molina. En una situación política on-fire tomó las riendas Víctor Blanco como presidente, y una de sus primeras decisiones fue traer un técnico, luego de algunas reuniones se definió por Cocca.

El flamante DT se integró a un equipo que sumaba a un referente de gran importancia, su homónimo Milito volvía a la Argentina para jugar en el club de sus amores. Además, llegaron otras diez incorporaciones y se dieron varios jugadores jóvenes a préstamo. La última gran incorporación del equipo por pedido expreso de Mostaza, Pancho Cerro, quedaba relegado. El torneo que tenía que afrontar Cocca era uno corto de transición, organizado con muchos ascensos, sin descensos y en miras de un nuevo torneo argentino de treinta equipos. El nuevo Racing se mostró ofensivo en los primeros partidos, pero eran muchos jugadores nuevos que no se conocían, además, algunas de las incorporaciones eran muy cuestionadas por estar representados por Bragarnik, quien también hacía lo propio con el destino profesional del DT. Uno de los más cuestionados, Gustavo Bou, ingresó en varios partidos a causa de la resentida rodilla de Milito, pero sin terminar de cumplir, la hinchada lo repudió.

Uno de los momentos claves en la gestión de Cocca fue su primer clásico. Sincero, cosa extraña en los técnicos argentinos, declaró que prefería salir campeón a ganarle a Independiente. El partido, plagado de controversias terminó 2 a 1 para los vecinos y el Cilindro empezó a prenderse fuego. Llegaron los insultos y los pedidos de renuncia, la hinchada se desquitaba con Saja por ser el referente y con Cocca por sus declaraciones. Cuando parecía que ya se venía otro cambio de DT, con una derrota parcial ante Boca (suspendido por una tormenta que imposibilitaba el juego) en las arcas, Racing empató contra Newell’s uno por uno, partido en el que Bou jugó de titular y marcó su primer gol con la casaca académica.

Después, empezó el camino hacia la historia. Se reanudó el partido contra Boca, con Milito y Bou de titulares: dos tiempos de 17 minutos alcanzaron para que un partidazo de los delanteros y dos goles de la Pantera determinasen el 2-1 y la locura de la afición racinguista. Luego vendrían las disculpas públicas a Saja, a Cocca y a Bou. También el partido ante Olimpo, que no se pudo ganar y que determinó otro modo de actuar del equipo, se decidieron a ganar todo. El demonio Hauche, hincha de Racing no-confeso y relegado al banco, consiguió la victoria ante Gimnasia; luego, Bou haría lo propio y de tiro libre (primero y único) ante Quilmes, en un partido que Saja había atajado ya un penal. Llegaría entonces el partido contra River, los dos con los mismos puntos, el equipo de Gallardo preocupado por los clásicos de Copa y, entonces, un error en el fondo le dio los tres puntos a la Academia, la suerte del campeón, que le dicen.

Un sprint final devastador, que fue noticia en todos lados, le terminó dando a Cocca y sus dirigidos un campeonato, el primero de Racing después de aquel torneo con Mostaza 13 años atrás. También consagró a Milito con dos trofeos, y a Bou como héroe. El técnico también le dio solidez a la defensa con un Lollo implacable y un Cabral (que había debutado con Zubeldía) firme a su lado. Recuperó a Luli Aued, que se ganó el cariño de toda la gente, y consiguió la confianza necesaria para afianzarse en el mediocampo junto a Ezequiel Videla, que no volvería a su nivel tras el campeonato, complicado por una pubalgia.

Ante las posibles dudas que se generaban, Gustavo Bou empezó el 2015 metiendo 3 golazos para la victoria 5 a 0 de su equipo en el primer partido por Copa Libertadoes. Parecía que lo de la Pantera era más serio de lo que se decía. Tratando de pelear en los tres frentes (Copa Libertadores, Copa Argentina, Torneo Argentino), Cocca tuvo que realizar muchos cambios que complicaron el funcionamiento de su equipo: Videla jugó dolorido hasta que se decidió esperar a que se recupere, Milito con sus habituales complicaciones en la rodilla, Lollo lesionado le dio la posibilidad a Sánchez de redimirse y volverse clave, Discoteca Núñez que parecía una gran variante y se lesionó rápido y Brian Fernández que, en su mejor momento, le falló la companía y dio un dopping positivo que aún lo tiene afuera de las canchas. En este panorama, el acierto de Cocca fue recuperar a Cerro, que hizo que la hinchada se olvide de los grandes partidos de Videla.

El equipo transitó distintos momentos, intentó jugar más tranquilo y más ofensivo, con mucha tenencia de pelota. Pero algunos resultados y las presiones de las competencias llevaron a Cocca a tomar otro tipo de decisiones. La falta de delanteros también jugó una mala pasada. Se alcanzaron los cuartos de final de la Copa Libetadores, pero se cometieron pecados de ingenuidad y Racing se quedó con una competición menos. En el torneo había quedado un poco a la zaga, pero la falta de goles en algunos 0 a 0 que eran de la Academia también los dejaron por detrás de los punteros. Por último, la semifinal de la Copa Argentina, el enfrentamiento contra la revelación rosarina de la mano de Coudet logró llevarlos a la final y así, Racing quedó cuarto en el torneo, en el primer puesto para jugar la liguilla pre-Libertadores.

El jugador más resistido cuando llegó Cocca, Gustavo Bou, terminó siendo el más cumplidor: con 29 goles en 58 partidos (un gol cada dos partidos) se convirtió en el goleador de la era del entrenador (podés ver sus goles más lindos haciendo click acá). El DT, además de conseguir el título que lo consagró, llegó a cuartos de la Libertadores, a la semi de la Copa Argentina, y se mantuvo con posibilidades en el torneo hasta una fecha del final. Lo mejor que le dejó a Racing el técnico que dirigirá el domingo su último partido es el cambio de chip, el que la hinchada crea que es posible ganar y conseguir cosas.

Por último, los números. En 63 partidos disputados, Diego Cocca consiguió el 65,17% de los puntos posibles (36 victorias, 13 empates y 14 derrotas) y es el técnico con el mejor porcentaje de puntos conseguido en la historia, por encima de Stábile (62%), Ongaro (61%) y Della Torre (60%), también quedó más abajo Simeone (54%). Además, si el domingo próximo le gana a Independiente, pondría a Racing en la Copa Libertadores por dos años consecutivos, cosa que no ocurre desde las ediciones 1967 (año en que salió campeón) y 1968. Sin lugar a dudas, el ciclo de Cocca es exitoso, seguramente la hinchada lo despedirá con todo, y el club le tendrá siempre las puertas abiertas.

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