México: Enterraban víctimas sin identificar

México.- En el estado de Morelo, las víctimas de la violencia eran enterradas sin ser identificadas y sin previo aviso a los familiares.

Defensores de derechos humanos hicieron pública la denuncia que indica que el estado de Morelos cometió irregularidades graves en los casos de 117 personas, cuyos cadáveres fueron hallados en una fosa común en el poblado de Tetelcingo. Roberto Villanueva, coordinador del programa de atención a víctimas de la Universidad Autónoma de Morelos, afirmó que a todas estas víctimas “se les negó el acceso a la justicia, verdad y reparación integral”, debido a que fueron ocultados los restos de estas personas: “a sus familiares ni se les buscó ni se les notificó de lo ocurrido”.

El pasado mes de junio culminó la exhumación de cuerpos en la fosa común, que fue ubicada en un panteón de Tetelcingo, de la cual fueron extraídos restos de adultos, niños y un feto. Esta fosa fue usada por las autoridades de Morelos sin cumplir los protocolos necesarios durante más de 10 años.

“Al enterrarlas en fosas, el Gobierno de Morelos desaparecía personas que eran buscadas”, afirmó el representante del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Javier Sicilia, quien, en conjunto a otros defensores y activistas de derechos humanos, presentaron el informe “Fosas clandestinas de Tetelcingo: interpretaciones preliminares”.

estado de Morelos segundo enfoque

El informe reflejó que, con base en la información y documentación aportada por la fiscalía, entre los cuerpos que fueron exhumados en Tetelcingo, se notó evidencias tanto de tortura como maltrato; 17 de los cuerpos se encontraban incompletos y dos tenían múltiples fracturas. De igual forma, señaló que nada más ocho de los 117 cuerpos tenía alguna identificación oficial.

Villanueva aseguró que este caso “revela los métodos con los que el Estado lidia con los muertos, en fosas ocultas que ensombrecen expresiones de la violencia y la existencia de una modalidad de desaparición”.

Esta fosa logró descubrirse a través de los esfuerzos de la madre de Oliver Wenceslao Navarrete, un joven que fue secuestrado y asesinado en 2013, cuyo cuerpo fue trasladado a la morgue, pero la fiscalía, en vez de hacer entrega del mismo, decidió enviarlo a la fosa común sin notificar a la familia.

En aquel momento, explicó la madre durante la presentación del informe, “exigimos la devolución de Oliver, fue entonces cuando nos dimos cuenta que no sólo era él, sino que había varios cuerpos más” exactamente en el mismo lugar. Los cuerpos se exhumaron en mayo pasado con la cooperación de la UAEM, familiares de víctimas de personas desaparecidas, organizaciones civiles y autoridades estatales y federales.