México mantendrá su embajada en Tel Aviv pese a decisión de EEUU

A pesar de la decisión de los Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como la capital del Estado de Israel, el Gobierno de México aseguró que mantendrá su embajada en Tel Aviv.

El presidente Donald Trump, al hacer este reconocimiento, abre una brecha que separa aún más a Israel y Palestina, y además, contraviene una postura que Estados Unidos mantenía desde hacía décadas.

Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, a través de un comunicado, afirmó que “México seguirá manteniendo una estrecha y amigable relación bilateral estrecha y amistosa con Israel, tal como se constató con la visita reciente del primer ministro Benjamin Netanyahu”.

“Nuestra nación también continuará apoyando las reivindicaciones históricas del pueblo palestino”, recalcó la institución mexicana.

Traslado de embajada podría tardar varios años

Durante un discurso que dio en la Casa Blanca, el presidente Trump indicó que su administración activará el proceso de mudar la Embajada de EEUU desde Tel Aviv a Jerusalén, un traslado que seguramente se llevará varios años.

“He tomado la decisión de que es el momento de reconocer de forma oficial a Jerusalén como capital de Israel”, comentó Trump.

El mandatario norteamericano recalcó que pese a que presidentes antes que él hicieron promesas de campaña al respecto, no cumplieron. “Pero hoy yo estoy cumpliendo”.

Conflicto histórico

El estatus de Jerusalén, donde se albergan espacios sagrados tanto musulmanes, como judíos y cristianos, se ha convertido desde hace tiempo en una gran piedra de tranca que ha impedido todos los esfuerzos por la paz que se han emprendido en la zona.

Entre tanto, el gobierno de Israel considera que la ciudad de Jerusalén es su capital indivisible y eterna, por lo que desea que todas las embajadas estén instaladas allí.

Por su parte, los palestinos quieren que la sede de un futuro Estado independiente se ubique en Jerusalén Este, que fue tomada por Israel en la Guerra de los Seis Días de 1967, y que fue anexada por medio de una decisión que no contó nunca con el reconocimiento internacional.