Salud

México: Usuarios de cigarro electrónico están en riesgo por falta de regulación

Los llamados vaporizadores tampoco están reconocidos como auxiliares en el tratamiento del tabaquismo

La falta de regulación en torno al cigarro electrónico en México puso en riesgo a sus usuarios, cuyo número va en aumento a pesar de que no hay evidencia científica suficiente sobre su eficacia en el tratamiento del tabaquismo, advirtieron expertos.

Actualmente existe una ambigüedad, pues el artículo 16 de la Ley General para el Control del Tabaco prohibió la comercialización, pero no el consumo.

Los también llamados vaporizadores tampoco están reconocidos como auxiliares en el tratamiento del tabaquismo.

La mayoría de los equipos para vapear, como se le conoce a la actividad de inhalar vapor mediante el cigarro electrónico, son importados de China.

Prohibición produce la venta clandestina

Álvaro Pérez, comisionado de Cooperación Sanitaria de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), asegura que la falta de regulación ha provocado que los vaporizadores y sus componentes se vendan de manera clandestina.

“Son productos que no tienen un origen ni producción transparente, También hay una alerta sanitaria vigente, con 200 marcas de productos de tabaco y 36 cigarros electrónicos identificados”, comentó el comisionado.

Hasta ahora, aseguraron más de 15.000 productos en todo el país y se han impuesto multas a sus vendedores.

Pero en 2015, la Suprema Corte de Justicia de la Nación otorgó un amparo a un vendedor sancionado por la institución.

“La Corte, en esa sintonía con la protección de la salud pública, ha determinado que se pueda comercializar este producto siempre y cuando cumpla con las mismas regulaciones que el tabaco”, detalla Pérez.

Guadalupe Ponciano, directora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo del Departamento de Salud Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirma que la ambigüedad legal confunde a los consumidores y provoca que persista la desinformación.

“Lo más conveniente pudiera ser una regulación estricta, igual que los cigarros, que tuvieran pictogramas y que tuvieran que pagar impuestos”, coincide.

La venta libre no beneficiaría a nadie

Afirma que, de otra manera, se trata de “una venta libre que no está haciendo bien a nadie” y que deja al consumidor desprotegido.

Por lo general, los líquidos que se utilizan para producir vapor contienen diferentes concentraciones de propilenglicol, etilenglicol y glicerina, así como saborizantes y colorantes.

Entre sus principales críticas, Ponciano señala que no existe evidencia científica suficiente que garantice que el cigarro electrónico sea una mejor alternativa que los parches de nicotina o medicamentos autorizados para el tratamiento del tabaquismo.

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