Pueblos Originarios

Nativos venezolanos sobreviven la crisis en precarias condiciones

El consumo de productos de primera necesidad es casi inexistente. Al presentarse enfermedades, el cacique gestiona atención médica con hierbas

Venezuela.- Unos 120 nativos repartidos en cerca de 30 palafitos de frágil construcción forman la entidad de Morichal Largo, un asentamiento de la comunidad Warao localizado en el noreste del país, que resiste debajo de un puente la miseria de la crisis actual.

Sus viviendas carecen de paredes y el río que da nombre a la zona rodea las casas. Este grupo amerindio tradicionalmente vivía de la caza, pesca y recolección, pero en los últimos meses ha tenido que evitar la escasez; la crisis, al igual que los otros 30 millones de venezolanos.

Domingo Rodríguez, un warao de 50 años de edad, padre de cinco niños, manifestó para el Nuevo Herald que son una población olvidada por el Estado.

 “Aquí no tenemos nada, no viene el Gobierno a repartir comida, yo soy indígena, aquí no viene nadie a ofrecer nada, ni medicinas ni comida, tengo que matar en una cacería para mantener a los hijos”.

Por otro lado Hernán, que alquila su curiara (pequeña embarcación) en las minúsculas visitas de turistas, añadió que la “normalidad” en el sitio se mantiene con la caza nocturna de chigüires y la pesca diurna de “lo que sea” que consiga en el río.

Los nativos warao sobreviven entre el hambre y las enfermedades

Hernán, también warao, de 43 años y padre de 10 menores se desempeña como cocinero de una escuela y un respetado miembro de esta comunidad en la que, hay cerca de 30 niños y unos 20 ancianos lo que deja en cerca de 70 el número de adultos.

El warao indicó que el consumo de productos de primera necesidad es casi inexistente, y al presentarse enfermedades el cacique gestiona atención médica en el ambulatorio más cercano (a unos 10 kilómetros) o buscan algunas hierbas en caso de no conseguir los fármacos indicados.

Uno de los maestros aseguró a Efe ser el único de los ocho trabajadores de la escuela que pudo acceder aquel día hasta el sitio, procedente de la ciudad petrolera de Maturín ubicada a unos 100 Km, por a la ausencia del transporte público, una realidad en Caracas y el resto del país.

Denunció también que a comienzos de este año, la mayoría de los alumnos se enfermaron de gripe y dengue, mientras que hubo una docena de casos de paludismo, entre ellos, una niña que murió.

Solo en 2018 la organización Kapé Kapé, que defiende a los pueblos originarios de Venezuela, denunció el fallecimiento de más de una decena de niños warao y de otras tribus por enfermedades como la malaria, el sarampión, la difteria y la desnutrición.

De los 40 mil waraos que se estima viven en Venezuela unos 2 mil (el 5 %) emigraron hacia Brasil en el primer trimestre de este año, según datos de Kapé Kapé.

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Luisa Bermúdez

Profesora de Castellano y Literatura egresada del Instituto Pedagógico de Caracas/Correctora de estilo. Venezuela

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