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Obama promueve libre comercio en Alemania

El presidente Barack Obama va a inaugurar el domingo la feria industrial más grande del mundo en Hannover, Alemania, a la cabeza de una delegación de compañías estadounidenses a la conquista de nuevos mercados. También va a intentar lograr uno de los grandes objetivos pendientes de su presidencia: un pacto comercial transatlántico.

Autoridades en Washington y Bruselas quieren cerrar los aspectos cruciales del acuerdo antes que se termine el año, cuando un nuevo presidente estadounidense y las campañas electorales en varios países europeos pudieran complicar las negociaciones.

Los partidarios del acuerdo -conocido como la Sociedad Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP por sus siglas en inglés)- sostienen que la reducción de tarifas y la concertación de normas darían un impulso muy necesario al comercio en momentos de incertidumbre económica global. “Nuevo crecimiento y empleos en ambas márgenes del Atlántico” fue la consigna de Obama al iniciar las conversaciones hace tres años.

Pero esta visión optimista no se ha contagiado al público, sobre todo en Alemania, donde más de 100.000 personas marcharon por las calles de Berlín en noviembre en protesta contra el pacto.

Sindicatos, nacionalistas y grupos verdes han cabildeado enérgicamente contra el pacto con el argumento de que deprimirá los salarios, eliminará protecciones al consumidor y rebajará las normas ambientales.

Las negociaciones, previstas parta reanudarse el lunes en Nueva York, han generado críticas por la manera reservada en que se han desarrollado. Los legisladores nacionales solo pueden ojear los borradores de los documentos en cuartos cerrados y no pueden hablar de ellos con expertos, la prensa o sus electores.

Las propuestas de crear tribunales para la solución de diferencias también han provocado temores.

La jefa de comercio de la UE, Cecilia Malmstrom, piensa en tribunales especiales que fallarían en disputas entre gobiernos y compañías cuando éstas piensen que enfrentan obstáculos legales indebidos para sus negocios.

Los detractores dicen que esas cortes pondrían los intereses de las empresas por encima de las de los gobiernos elegidos democráticamente, y aluden a un caso reciente en que la tabacalera Philip Morris demandó a Uruguay por una ley que requiere advertencias gráficas en los paquetes de cigarrillos.

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