Provincia argentina prohibió el fracking

Argentina.- La provincia de Entre Ríos promulgó una ley que prohíbe el uso del fracking para la explotación petrolera y gasífera.

Esta iniciativa fue aprobada por la legislatura provincial el pasado mes de abril, y obliga a las empresas petroleras con presencia en el territorio de Entre Ríos a paralizar la explotación de estos hidrocarburos con la técnica de fractura hidráulica.

Con esta resolución, la provincia es la primera del país austral en declararse libre de fracking. La exploración a través de este sistema ya estaba prohibida por una ordenanza de obligatoria aplicación en treinta y seis localidades de Entre Ríos.

La provincia es la primera del país austral en declararse libre de fracking

El gobernador Gustavo Bordet promulgó esta semana la ley 10.477, que fue el resultado de la unión de dos propuestas para regular la actividad.

Una de ellas fue presentada por la exdiputada socialista María Emma Barragán y otra por el Poder Ejecutivo local, que data del año pasado.

La normativa consta de varios artículos. El primero de ellos prohíbe “la prospección, exploración y explotación de hidrocarburos fósiles convencionales y no convencionales”.

También promueve la creación de instrumentos legales de aplicación en “las provincias integrantes de la región asentada sobre el sistema acuífero Guaraní“.

El sistema acuífero Guaraní es una de las reservas de agua dulce más grandes del mundo, cuya preservación está en peligro debido al uso indiscriminado de esta técnica en las cercanías de las cuencas.

Según señala el mencionado documento legal, la autoridad de aplicación de esta nueva normativa contra el fracking “ejercerá las acciones preventivas pertinentes y oportunas que garanticen la demanda de protección de las aguas pluviales, superficiales y subterráneas, incluyendo el acuífero Guaraní”.

Esta técnica, usada principalmente para extraer las reservas residuales de los yacimientos una vez usados los métodos convencionales o para sitios donde la extracción es difícil, consiste en realizar una perforación vertical y horizontal en el terreno de varios kilómetros de profundidad.

Luego se inyectan millones de litros de agua a presión, conjuntamente con arena y aditivos químicos, que permiten extraer el gas y el petróleo del subsuelo. Algunos especialistas señalaron que el uso de este método podría ocasionar movimientos de tierra inusuales.