¿Qué consecuencias provocan las zonas forestales artificiales?

Según un análisis realizado por la organización Ecologistas en Acción, se cree que las zonas forestales artificiales son los causantes de los incendios forestales más graves.

La organización sin fines de lucro, actualizando algunos estudios previos, ha analizado estas zonas en el informe “Grandes Incendios Forestales (GIF) en España 2012-2016”. Las superficies más afectadas por los GIF son espacios forestales artificiales o degradados, sean derivados de repoblaciones o cultivos forestales (40%) o matorrales (33%). En los espacios forestales que sufren GIF las especies dominantes son los pinos (58%), seguidos de distintas especies de matorral, tales como brezos, retamas o jaras (21%).

Todos los montes que resultan ser menos afectados por los grandes incendios forestales son, en un 14% de los casos, los bosques naturales bien conservados, principalmente de quercíneas (encinas, robles o alcornoques).

Todos los perfiles se ven trasladados a la distribución geográfica. Los GIF son notablemente más frecuentes en el noroeste y centro/norte de España (33 casos), en el Levante (21 casos) o en el centro peninsular (23 casos). Entre tanto, las zonas menos afectadas por grandes incendios se sitúan en los Montes de Toledo, Sierra Morena y buena parte de las cordilleras cantábrica y pirenaica, en clara correspondencia con la presencia de grandes extensiones de monte mediterráneo y atlántico.

Por su parte, las Islas Canarias, con cinco casos en el periodo estudiado, suponen una singularidad en este contexto ya que presentan pinares autóctonos de pino canario, muy proclives a los grandes incendios. Se ha logrado demostrar que el buen estado de conservación de nuestros bosques naturales es el mejor instrumento para evitar GIF y que la actuación en las zonas de repoblación o degradadas merecen mayor atención de cara a una mejor prevención.

Si bien es cierto que el balance del año 2016, que ha publicado el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA), ha sido positivo, ya que la superficie quemada ha disminuido significativamente respecto a 2015 y respecto a la media de los últimos años, llama significativamente la atención que los grandes incendios forestales, aquellos que implican daños más catastróficos, hayan aumentado un 57%, de los 14 que tuvieron lugar en 2015 a los 22 que hubo el año pasado.