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Renuncia cardenal del deshielo en Cuba

Roma.- Jaime Ortega, cardenal cubano y figura clave del deshielo político de la isla y los Estados Unidos, dejará el liderazgo de la Iglesia católica en Cuba, según informó el Vaticano.

Ortega, de 79 años, renunció a su cargo de arzobispo de La Habana, comunicó la Santa Sede. El puesto frente de la archidiócesis lo asumirá el arzobispo de la ciudad de Camagüey en el este de la isla, Juan de la Caridad García Rodríguez, de 67 años, después de que el papa Francisco aceptara la renuncia de Ortega.

Esta salida de Ortega ya estaba prevista desde hace mucho tiempo por haber superado la edad que el Vaticano suele establecer para el retiro de sus obispos que es a los 75 años. El arzobispo cubano ya había presentado su renuncia en el 2011 tras alcanzar la edad.

Ortega, ha sido durante los últimos años una figura política clave en la isla. El arzobispo es el único interlocutor que reconoce el Gobierno de Raúl Castro como representante de una institución que no esté vinculada al Estado. 

Además por mediar a favor de  la proscrita disidencia política cubana, permitiendo que el arzobispo asumiera un papel trascendental en el histórico acercamiento que Estados Unidos y Cuba, iniciaron públicamente hace 16 meses.

Ortega personalmente entregó en Washington  la carta que el papa Francisco escribió al presidente estadounidense, Barack Obama, durante los meses de negociaciones secretas que precedieron al anuncio de deshielo en diciembre de 2014.

El pontífice envió también una misiva a Raúl Castro, que es vito como uno de los artífices del deshielo entre los dos viejos enemigos ideológicos. El papa visitó ambos países en septiembre del año pasado, tendiendo un puente simbólico por viajar desde Cuba hasta Estados Unidos.

El cardenal Ortega durante el 2010, medio con éxito la liberación de más de un centenar de presos políticos. Alguno de ellos fueron encarcelados durante la llamada “primavera negra” de 2003. 

Ortega consiguió que se toleren en una ruta predeterminada las machas pacíficas que organizan todos los domingos en La Habana las Damas de Blanco. Son esposas y familiares de expresos políticos que salen cada semana a protestar y suelen ser detenidas  sólo cuando se salen de la ruta en que las autoridades toleran sus caminatas en el barrio de Miramar. 

El arzobispo es un símbolo del lento resurgimiento de la fe católica en Cuba. Aunque nunca fue prohibido, el catolicismo estuvo marginado durante décadas en la isla desde el triunfo de la revolución de 1959. La iglesia logró recuperar espacios durante la década de los 90, sobre todo después de que el papa Juan Pablo II visitara en 1998 la isla. 

Ortega recibió luego a dos pontífices más, a Benedicto XVI en marzo de 2012 y a Francisco el año pasado. Las visitas papales a Cuba, un país donde el catolicismo no tiene el arraigo que en otras naciones latinoamericanas, siempre han tenido un fuerte componente político. 

El cardenal cubano mantiene una estrecha relación con el papa Francisco. La Iglesia cubana fue el canal elegido por el Vaticano para difundir en marzo de 2013 la intervención que el entonces cardenal Jorge Bergoglio pronunció en una reunión previa a su elección como el primer papa latinoamericano de la historia. 

Ortega, nacido en 1936 en la provincia de Matanzas, vecina a La Habana, vivirá retirado en la capital cubana. El cardenal “establecerá su residencia” en un antiguo seminario religioso desde “donde, con la oración y su experiencia, continuará sirviendo a la Iglesia”, señaló hoy el Arzobispado de La Habana al dar también a conocer su retirada en un comunicado.

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