Robo de combustibles cobra auge en México

México.- El robo de productos procedentes de los hidrocarburos en México tomó auge en los últimos meses, y se convirtió en un negocio tan o más lucrativo que el tráfico de drogas.

Este delito rápidamente se ubicó como la segunda fuente de ingresos del crimen organizado en el país latinoamericano. Así lo indicaron el investigador Armando Rodríguez Luna y el senador Roberto Gil Zuarth.

“Es una actividad muy redituable, un negocio más lucrativo, en sus periodos de mayor éxito, que las drogas“, dijo Rodríguez.

Las pérdidas rondan los 97.000 millones de pesos (5.086 millones de dólares) durante el mandato del presidente Enrique Peña Nieto.

Por su parte, Gil explicó que el robo de hidrocarburos ya representa “el segundo ingreso más importante del crimen organizado” en el país azteca.

“El crimen organizado dejó de lado el negocio del tráfico de estupefacientes y se dedica a un negocio de enorme rentabilidad (el robo de combustibles), de más de 20.000 millones de dólares“, apuntó el legislador.

En el periodo comprendido entre 2009 y 2012, la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) tuvo pérdidas por el orden de los 62.761 millones de pesos (3.291 millones de dólares), debido a fugas en sus oleoductos y robo de hidrocarburos.

Según fuentes cercanas a Pemex, las pérdidas rondan los 97.000 millones de pesos (5.086 millones de dólares) durante el mandato del presidente Enrique Peña Nieto.

Este delito, que antes estaba bajo el control de los carteles de las drogas, pasó a manos de grupos locales, que incluso se opusieron a operativos del Ejército para controlarlo, como ocurrió recientemente en el estado de Puebla en el que los militares acudieron a la localidad de Palmarito para cerrar una toma clandestina de combustible y fueron repelidos por los delincuentes. En el hecho se produjeron 10 muertes, 4 de ellas de soldados.

Diódoro Carrasco, secretario general de Gobierno del estado de Puebla, aseveró que la delincuencia organizada está detrás de la toma clandestina  y del enfrentamiento con los militares.

Los datos aportados por la Procuraduría Genera de la República, indican que desde 2010 este delito creció 400 por ciento en todo el país.

En el año 2016 se detectaron en México 6.159 tomas clandestinas de combustible, lo que representó un incremento de casi 800 por ciento en relación al año 2010.

Gil indicó que lo ocurrido en Puebla no es más que “una pequeña muestra” de lo que ocurre en todo el territorio mexicano, y además responsabilizó al Gobierno de Peña Nieto por omitir la fijación de políticas de prevención que eviten este delito.

El Gobierno mexicano no es efectivo combatiendo este delito

El legislador aseguró que existen maneras de prevenir los robos de combustibles, como el llamado marcaje molecular, que colorea las moléculas del combustible y facilita su identificación.

A su juicio, enviar a las fuerzas policiales o militares a detener a quienes realizan tomas ilegales no es suficiente, pues solo resuelven un hecho concreto, pero no la base del problema.

El investigador Rodríguez Luna consideró que es muy difícil erradicar este problema en el corto plazo. Además destacó que “la participación federal va a ser importante pero no es suficiente; Pemex tiene la tecnología para detectarlas, pero no tiene la capacidad de despliegue para impedirlas y detener”, agregó.

Los estados donde más se producen robos de combustible son Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Guanajuato, Estado de México, Puebla, Jalisco y Sinaloa.

 

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