Suerte climática optimizó ciclo ganadero en Uruguay

Uruguay.- La ganadería continúa sumando su mayor lapso de suerte climática en mucho tiempo. Lluvias habituales, temperaturas moderadas en el invierno posterior a un verano lluvioso y pocas heladas fuertes favorecieron el crecimiento de diversos cultivos en Uruguay.

Según reseñó El Observador, el campo natural permaneció verde y el retoño ya se comienza a notar en el norte de la nación. Los campos de pastos y las praderas produjeron forraje como pocos ciclos se ha visto. En pocas semanas, se estarán cumpliendo  doce meses de floración, debido a que la mezcolanza de lluvias y la benevolencia de temperaturas han sido atrayentes.

Ese escenario tan inusual trae consecuencias optimistas para los productores y lleva a una modificación en la lógica de actividad ganadera de Uruguay. En un plano corriente permitió disminuir costos por kilogramo de carne producido y consentirá producir sin muchos cambios en los métodos, así como forjar bastantes más terneras en esta primavera, que se encuentran empezando a nacer en los próximos días y que serán registrados en el próximo ciclo de otoño.

Un salto aún mayor puede procurarse en la parición sucesiva que bien puede arrimarse a cerca de tres millones de cabezas y sellar un nuevo récord en la producción nacional.

La continuación de dos altas producciones de vaquillas a bajo precio que vendrá gracias a la fortuna meteorológica cambia un componente que ha sido hostil para un segmento de la producción: la invernada ha tenido las de perder en los años 2015 y 2016, ha comprado mucho más costoso de lo que ha comercializado porque al mismo tiempo ha debido rivalizar con la exportación en pie.

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Por otro lado, la ganadería de bajo costo del Uruguay, que en años pasados emanó en menor gestación y más labor de vacas de descarte, hoy en día se da vuelta sin que intervenga para ello un cambio dramático del contexto ganadero.

Aunque el invierno extraordinariamente propicio para la ganadería resulta un factor primordial, existen ciertas incertidumbres. La exportación de ganado en pie, que en ciertos momentos asumía autorizaciones demoradas y que en los pasados meses de enero y febrero hizo una pausa, ratificó su funcionamiento como garantía de costos para los terneros.