SUPERCLÁSICO

La Boca.-  El encuentro por la vuelta de los octavos de final de la Copa Libertadores entre Boca y River fue suspendido por incidentes  de parte de la tribuna local.  Al superclásico restaba jugarle todo el segundo período, iba 0 a 0.
La violencia volvió a ganar un partido. Un clásico del fútbol argentino quedó más que evidenciado esta noche en la Bombonera, y ojalá estuviera hablando del partido más lindo del mundo, pero lo verdaderamente clásico es la ineficacia en la seguridad de los estadios, y cómo se manejan las internas de las hinchadas para lograr que los espectáculos se ensucien.
Mientras los dirigidos por Marcelo Gallardo estaban saliendo por la manga para arrancar el complemento, ésta se abrió por algunas personas de la tribuna de Boca y le echaron gas pimienta sobre los mismos.
Los más afectados fueron  Gonzalo Martínez, Leonardo Ponzio, Leonel Vangioni, Matías Kranevitter y Ramiro Funes Mori, quienes tenían el rostro colorado, los ojos con lágrimas, y sufrían marcas en el torso.  Ante la imposibilidad de seguir de éstos cinco, el equipo de Nuñez decidió no comenzar el segundo período.
El encuentro estuvo más de una hora frenado, donde quedó evidenciado el pobre labor de los representantes de la Conmebol, y también del árbitro, Darío Herrera, quién pareció no tener autoridad y decisión. En medio de la discusión entre jugadores y los jueces, el presidente millonario, Rodolofo Donofrio, ingresó al campo para mostrar su inconformidad al respecto.
El conjunto xeneize, apoyado por Rodolfo Arruabarrena, estuvo en todo momento en contra de la suspensión, e incluso se formaron para jugar una vez sabida la decisión final como protesta de la misma.
Aun se desconoce que sanción se tomará al respecto, y si se reanudará el encuentro, y en qué términos.

Antes hubo un partido: 

La primera parte fue de poco vuelo, con el buen juego ausente y con escasas situaciones de gol.
A Boca se lo notaba tan nervioso como su público, no tenía la pelota, no lograba pasar la línea de fondo visitante, y no acertaba varios pases. Las mayores falencias se vieron de mitad para abajo.
Los de Marcelo Gallardo parecían más tranquilos, si bien no tenían la pelota, intentaban jugar siempre en el campo rival y contaba con el buen trabajo de la dupla Ponzio – Kranevitter en el mediocampo.
Hubo solo dos llegadas en los 45 iniciales, una para cada bando. A los pocos minutos iniciado el encuentro, Sebastían Driussi entró al área a pura gambeta y sacó un remate a colocar que se fue por arriba sin incomodar a Agustín Orión. Mediando el período, una gran jugada a pura pared entre Daniel Osvaldo y Cristian Pavón culminó con un disparo de media distancia del ex Huracán, pero Marcelo Barovero contuvo sin problema.
El árbitro Darío Herrera comenzó firme, al minuto amonestó a Osvaldo por una fuerte falta a Carlos Sánchez. Pero, si bien trataba de mantener esa rigidez, el desarrollo se le iba un poco de las manos y sus fallos comenzaban a ser muy reprobados por la hinchada.
Se irían al descanso 0 a 0, y con la sensación de que el local era un manojo de nervios, y que el millonario no supo aprovechar una correcta primera parte para convertir.
La segunda mitad no se pudo jugar debido a los incidentes que sufrieron los jugadores de River  por parte de la hinchada.

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Nahuel Pedro

Nahuel Pedro

Comunicación Social (UBA), Periodismo Digital (ISEC), Network Marketing. Apasionado por el periodismo. Segundo Enfoque me permite liberar mi pasión y descargarla en cada palabra.