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Supremo procesó por rebelión a líderes catalanes

En el acto llevado a cabo este viernes, el juez precesó, además, a los otros cinco exmiembros del Gobierno catalán cuando sucedieron los hechos

España.- El juez Pablo Llarena del Supremo procesó por un delito de rebelión a 13 líderes del procés: el expresidente Carles Puigdemont, el exvicepresidente Oriol Junqueras; siete exconsejeros (Joaquim Forn, Jordi Turull, Raül Romeva, Clara Ponsatí, Josep Rull, Toni Comín y Dolors Bassa); la expresidenta del Parlament Carme Forcadell, el expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) Jordi Sànchez; el de Omnium Cultural Jordi Cuixart, y a la secretaria general de ERC, Marta Rovira.

En el acto llevado a cabo este viernes, el juez precesó, además, a los otros cinco exmiembros del Gobierno catalán cuando sucedieron los hechos.

Denotaron Meritxell Borràs, Lluis Puig, Carles Mundó, Santi Vila y Meritxell Serret, por delitos de malversación de caudales públicos, y de desobediencia.

A Puigdemont, Junqueras y los siete exconsellers procesados por delito de rebelión también les procesa por malversación.

A los líderes adeptos a Puigdemont, sin perjuicio de que su calificación pueda después formularse en el delito específico de malversación.

Asimismo, el juez procesó por el delito de desobediencia a cinco exmiembros de la Mesa del Parlamento de Catalunya, Lluis María Corominas, Lluis Guinó, Anna Isabel Simó, Ramona Barrufet y Joan Josep Nuet.

Así como a Mireia Boya, expresidenta del grupo parlamentario de la CUP y a Anna Gabriel, exportavoz del mismo grupo.

El Supremo procesó a 25 de los 28 investigados y dejó fuera del procedimiento al expresidente de la Generalitat Artur Mas; a la coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal;  y a la expresidenta de la Asociación de Municipios por la Independencia Neus Lloveras.

Estratagema del Supremo ante implicados

En su orden el juez detalló los hechos que se atribuyen a cada uno de los investigados y hace un relato las actuaciones llevadas a cabo por ellos en los últimos seis años para romper con España.

El instructor parte de que el procés estaba basado en un concierto entre partidos políticos y entidades soberanistas para llevar a cabo la ejecución de un plan predeterminado con el objetivo de declarar la independencia de Cataluña, al margen de la ley.

Llarena, además, comprendió que la estrategia independentista no ha muerto con la aplicación del artículo 155 de la Constitución y que sigue “latente” y cada vez con “mayor nitidez”.

Según el Supremo, la “estrategia criminal” está pendiente de reanudación una vez que se recupere el pleno control de las competencias autonómicas, “pues el propio Libro Blanco contemplaba que en la eventualidad de que la independencia no fuera consentida por el Estado”.

“Dado que la suspensión del autogobierno no podría tener carácter indefinido y mucho menos definitivo, la secesión se alcanzaría reanudando la desobediencia permanente al marco constitucional y legal y manteniendo una movilización ciudadana que terminaría por forzar al Estado a reconocer la nueva república”, agregó .

En esta estrategia es en la que se basó Llarena hasta ahora para justificar el riesgo de reincidencia delictiva de los investigados que siguen presos y lo que también justifica, señala el juez, “que se adopten las determinaciones que garanticen que las instituciones retornadas vuelvan a funcionar con pleno respeto a la realidad constitucional”.

Christopher Novoselic

21.- Comunicador social, amante de las lecturas de antaño, buscador de sabiduría y aprendiz de viejos filósofos | Escritor "en formación" | Fotógrafo: por vocación y Forense por estudios | músico por pasión. "Más que el saber, me place el dudar"

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