Temer: “Brasil continúa trabajando con o sin protestas”

Brasil.- El presidente Michel Temer, que impulsa un duro programa de ajustes estructurales que llevó a los sindicatos a realizar una huelga general el viernes, afirmó este domingo que el país “sigue y seguirá trabajando, con o sin protestas”.

Previo a un encuentro con el ministro de Finanzas, Taro Aso, el presidente anunció a periodistas en Sao Paulo que “el brasileño es un pueblo optimista” y garantizó que “pase lo que pase” no dejará de trabajar “por el bien del país”.

Temer aseguró que en las reformas económicas y laborales que propuso “generan en un primer momento objeciones y contestaciones, que son típicas de cualquier democracia plena como la que se vive en el país”, pero insistió en que “con el tiempo” su “necesidad” será reconocida.

Una de las reformas más polémicas fue aprobada esta semana en primera instancia en la Cámara Baja y aún debe ser discutida por el Senado. Esta legislación propone una amplia modificación de la normativa laboral.

Uno de los puntos de mayor controversia plantea que “lo acordado valga por encima de lo legislado”, lo cual daría valor legal a los convenios pactados entre trabajadores y empleadores, aún y cuando no se ajusten del todo a las leyes en vigor.

El proyecto también elimina la llamada “contribución sindical obligatoria” conocida como el “impuesto sindical” a través del cual se les descuenta a los empleados un día de trabajo anual para destinarlo al gremio en el que estén afiliados.

Manifestantes cerraron algunas vías principales.

La propuesta forma parte de una serie de medidas promovidas por el presidente Temer para intentar recuperar la economía nacional de una profunda recesión que le ha costado a la nación una caída de casi ocho puntos porcentuales en los dos últimos años.

La reforma laboral viene acompañada por una ley, que ya fue aprobada y que regula la llamada “tercerización” o subcontratación y que permite a las empresas convertir a sus empleados en prestadores de servicios en cualquiera de sus actividades.

El trípode de las grandes reformas de las leyes que afectan a los trabajadores lo completa una que va dirigida a establecer una edad mínima para la jubilación, a la que los brasileños hasta ahora accedían con 35 años de cotización como único requisito.

Según el Gobierno, esas medidas son claves para “modernizar” la legislación laboral, transmitir confianza a los inversores, impedir la quiebra del deficitario régimen de jubilaciones y con ello finalmente devolver el equilibrio a la maltrecha economía del país.

También sostienen que esas reformas permitirán una recuperación del mercado laboral y generarán las plazas necesarias para poner fin al alto índice de desempleo, que en el primer trimestre de este año se ubicó en 13,7 %, lo cual equivale a que 14,2 millones de brasileños están en el paro.