Uruguay: voto consular no estaría justificado

Uruguay.- En atención a la lógica tienen más sustento las explicaciones que realizó el partido Frente Amplio del Uruguay, de cara a la nueva ofensiva que adelantan para que puedan votar los ciudadanos residentes en el exterior.  Así, el motivo fundamental reside en que esas personas se encuentran sujetas a las legislaciones de la nación donde habitan pero no a las del territorio del Uruguay ni a las disposiciones de los gobernantes que ayudarían a elegir.

En este sentido su voto manifestaría solamente simpatías por un partido o candidato, sin resultados prácticos para ellos mismos. El sufragio de los residentes, en cambio, incide concisamente en sus contextos de vida según atinen o se equivoquen en su deliberación de candidatos.

Según reseñó el portal El Observador, la pertinencia de esta discrepancia se muestra en las reiteradas frustraciones de la alianza de sectores de izquierda, desde que llegó al poder, en variar el procedimiento electoral para facultar el voto consular o epistolar. En el pasado año 2009 escasamente el 37% del electorado eligió a favor de modificar la Constitución para consentir el voto por correo, lejos de la mayoría que se demandaba. Y en el pasado año 2013 naufragó una iniciativa para autorizar el denominado voto consular.

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De la misma forma, nada demuestra que haya cambiado la opinión de los ciudadanos uruguayos residentes, aunque el parlamentario socialista Roberto Chiazzaro, miembro de la delegación frenteamplista que pretende reavivar la iniciativa, aseguró que relaciones con los partidos opositores muestran mejor ambiente en todo el procedimiento político para compendiar el cambio.

Por otro lado, el apartado 77 de la Constitución instituye que “todo ciudadano… es votante” pero no le concede ese derecho de forma concreta “independientemente de que vivan o no en la nación”, como arguyó Chiazzaro en declaraciones al diario  El Observador.

El sentido común demuestra, al contrario, que al residir en otra nación, un uruguayo no debe interponerse en disposiciones electorales que no lo conmueven pero que inciden en los pobladores residentes, como instaura sabiamente el sistema electoral vigente. Lo que sí resulta recomendable es descartar la actual disposición de que todo ciudadano que no elija en dos votaciones consecutivas queda invalidado para hacerlo después.

El derecho al voto no puede disiparse, sino que únicamente debe suspenderse en el caso de ciudadanos que habitan fuera de fronteras, restaurándolo cuando regresen al país.