Venezuela: 1.200 waraos fueron expulsados de una ciudad brasileña

1.200 indígenas de la tribu Warao, provenientes de Venezuela, se instalaron este jueves en una localidad de Brasil, cercana a la frontera, luego de ser expulsados de las calles la ciudad de Manaos.

Organizaciones no gubernamentales e iglesias ofrecieron amparo a los desplazados en el poblado de Paracaima.

El motivo de la migración de los indígenas es la escasez de alimentos y medicinas. Muchos han asegurado que no piensan regresar a Venezuela.

“Los niños estaban muriendo de enfermedades. No hay medicinas, no hay comida, no hay ayuda”, afirmó Rita Nieves, cacique de la tribu, al declarar para Reuters.

El medio de comunicación informó que el grupo se refugia en instalaciones metálicas levantadas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para refugiados.

Por su parte, el alcalde de Paracaima adelantó que se les ofrecerán tierras para cultivar y materiales para crear artesanías, mientras se les otorga una estatus legal en ese país.

 

Los que quedaron atrás

Entre tanto, el diario venezolano Correo del Orinoco reseñó que 1.500 waraos de la comunidad Araguaimujo, estado Delta Amacuro, se encuentran en una grave situación por la falta de alimentos.

“Estamos como perro sin dueño, como ratón en ferretería y como loro en el desierto; porque nadie nos escucha”, señaló Mónico Campero, uno de los afectados.

Este poblado fue uno de los afectados por la reciente crecida del río Orínoco, que arrasó con conucos y enseres de los habitantes.

Según el medio de comunicación, tres niños y un adulto han sufrido desmayos por la falta de ingesta.

Los residentes señalaron que todavía esperan por la ayuda humanitaria prometida en la última campaña comicial, hechas por la gobernadora reelecta, Lizeta Hernández.

La entonces candidata ofreció construir viviendas dignas y surtir de comida a la comunidad en un tiempo record de 15 días.

Las 30 familias que conforman el poblado todavía esperan que los dirigentes honren su palabra.

 

Enfermedades causan estragos

De acuerdo con un reportaje publicado por el Correo del Caroní, el pasado octubre, la zona de Delta Amacuro se ha visto profundamente afectada por la crisis del país.

Los investigadores pudieron observar niños con grandes barrigas y pesos por debajo de su talla.

Matilde Fuentes, maestra de Korokoina, detalló que no contaban con energía eléctrica y tomaban agua directa del río. Tampoco poseían escuela, dispensario ni red de aguas blancas ni servidas.

Añadió que los pobladores suelen presentar, diarrea, vómito y fiebre. Sin dejar de lado que la desnutrición y la tuberculosis están haciendo estragos entre los residentes.