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Venezuela: Racionamiento eléctrico aumenta crisis de venezolanos

Venezuela.- El presidente Nicolás Maduro y otros funcionarios del gobierno, atribuyen esta terrible sequía al fenómeno climático de El Niño.

El nivel del agua de la presa hidroeléctrica de Guri, que se encarga de producir el 75% de la electricidad de Venezuela, se encuentra en un mínimo histórico. Aristóbulo Istúriz, vicepresidente del país, anunció en el día de ayer que habrán tres días a la semana no laborales para todos los trabajadores públicos no esenciales, hasta nuevo aviso.

Por otra parte figuras de oposición culpan a la mala administración y la corrupción, como los causantes de los problemas que afronta el país.

Desde el 6 de abril, el mandatario anunció que los días viernes serían no laborables. También tiene planes para adelantar los relojes media hora en mayo para dar a la gente más luz solar durante las horas laborales.

La capital de Venezuela, Caracas y algunos municipios adyacentes están exentos de estas medidas por ser sede de los poderes públicos. También los estados de Nueva Esparta y Vargas por depender en gran medida del turismo tampoco se verán afectados. Pero para la mayoría de los venezolanos, los apagones se suman a una larga lista de cargas diarias.

El gobierno venezolano con problemas de liquidez por los bajos precios del petróleo, no puede pagar importaciones de productos básicos como  azúcar, harina y huevos. Muchos de los venezolanos tienen que esperar varias horas en colas de los supermercados, para conseguir algo de comida. 

La economía de Venezuela se contrajo un 5,7% en 2015 y se espera que caiga un 8% este año, según el Fondo Monetario Internacional. La inflación se ha disparado, y podría aumentar otro 500% en 2016, según las proyecciones del FMI. La moneda venezolana, vale menos que un centavo en la bolsa del mercado negro.

En Charallave, una zona de clase trabajadora se encuentra con todos sus negocios sin luz. En una tienda de pinturas, el dueño Luis Marcano dijo que las ventas han bajado no solo a causa de los cortes de energía, sino por la crisis económica también. “He estado esperando toda la mañana para vender algo”, comentó. En otra tienda, una mujer comenzó a llorar cuando un periodista le preguntó qué tan difíciles habían sido las cosas. A menos que algo cambie, ella probablemente tenga que cerrar antes de que finalice el año.

“No podemos seguir viviendo así”, dijo la propietaria, que teme represalias y pidió no ser identificada. “Esta vida nos está matando”.

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