domingo, septiembre 26, 2021
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Adiós, Grooveshark

Grooveshark, el servicio de streaming que ofrecía una infinita cantidad de música variada de todo el mundo, dejará de existir.

Estas plataformas han transformado, o al menos cambiado, la forma en que escuchamos música. Hay una práctica tendiente a que todo se encuentre digitalizado, la música no fue la excepción. Sitios web como este, no tardaron en sacar provecho y ofrecer servicios Premium pagos. Pero las pesadas industrias musicales y discográficas no dejarán que las nuevas formas de escuchar les ganen la batalla y pelean por su permanencia. Así fue como levantaron la bandera de los derechos de autor y propiedad intelectual para ganarle a Grooveshark. Este último cometió errores que no le permiten seguir brindando con su servicio y por eso sus dueños deciden cerrar sus puertas.

También los derechos de autor y propiedad intelectual deben estar acordes a la realidad que vivimos: música digitalizada gratis en Internet. Se necesitan nuevas reglamentaciones que incluyan esto, sin desfavorecer a los artistas que crean la música.

Sus dueños extendieron un comunicado a todos sus seguidores: “empezamos hace casi 10 años con el objetivo de ayudar a los fans a compartir y descubrir música. Pero a pesar de nuestras mejores intenciones, cometimos errores muy serios. No obtuvimos licencias de los dueños de los derechos de la gran cantidad de música que ofrecía el servicio. Esto no fue correcto. Pedimos disculpas. Sin reservas.”

Dieron una dura y costosa batalla contra la industria musical y la perdieron. Grooveshark mantiene juicios con las principales discográficas: enfrentaron una demanda por parte de empresas discográficas que les reclamaban 736 millones de dólares por daños; además, estaban en juicio con Universal Music Group, Sony Music Entertainment y Warner Music Group, por lo que los responsables de la web han llegado a un acuerdo legal para terminar con el servicio que brindaban.

En 2012 la empresa cerró en Alemania, dado que la organización encargada de gestionar los derechos de autor en Alemania (GEMA) presionó al portal hasta el punto de incurrir en «costos de operación desproporcionada», tanto en relación a su sistema como pagos a la organización que controla, si continuaba operando en el país; esto no fue rentable para la empresa y empezó a cobrar a sus usuarios. También tuvieron que sacar la aplicación de algunas tiendas de apps. Luego llegó un poco de respiro tras firmar un acuerdo con Sony en el que, a cambio de poder utilizar su catálogo, se comprometía a revisar su base de datos y borrar las canciones que se subiesen de forma ilegal; pero no alcanzó.

Por otra parte, la empresa dueña de la página, Escape Media, les pide a los usuarios que «si quieren y respetan a los artistas, compositores y todos aquellos que hacen posible que exista música que les gusta, usen un servicio que pague por las licencias y compense a los artistas», mientras mencionan algunos de ellos: Spotify, Deezer, Google Play, Beats Music, Rhapsody y Rdio.

Thomas Griesa, el juez de a cargo, había firmado un dictamen en el que consideraba que las discográficas podían reclamar a Grooveshark el pago de 736 millones de dólares por haber violado los derechos de propiedad intelectual de miles de canciones y artistas. Por su parte, Grooveshark argumentó que el servicio que daban era similar al de YouTube, donde eran los usuarios los que subían la música a las plataformas. Pese a esto, no fue difícil para la Justicia comprobar que algunos empleados de Grooveshark se habían encargado de subir miles de canciones.

Grooveshark no pudo enfrentar las costosas demandas ni la repercusión social que desencadenaba violar los derechos de autor, por lo que decidió cerrar sus puertas; asumen los errores cometidos pese a sus “buenas intenciones” e invitan a los usuarios a utilizar servicios legales.

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