Alemania acabó con el “turismo social”

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Alemania.- La administración alemana ha sancionado una trasformación que pretende circunscribir el derecho de los ciudadanos del Continente Europeo a conseguir ayudas sociales si se hallan en situación de despido y no acarrean al menos cinco años residenciados en Alemania.

Posterior a varios meses de pequeñas modificaciones en las estipulaciones de una de las leyes más enredadas de Alemania (así la precisa el propio personal de los establecimientos sociales e inclusive el propio Ministerio de trabajo), la innovación se ha hecho positiva. Actualmente corresponderá ser ratificada por el Congreso, trámite casi rigurosamente burocrático, debido a que el Gobierno de la Gran Coalición (Merkel más sus accionistas socialdemócratas) exhibe la mayoría dominante de la Cámara.

Esta reforma igualmente incitará que los europeos que no hayan trabajado jamás en Alemania tengan que renunciar a la nación si resuelven solicitar una ayuda social. Al cumplir cinco años de domicilio en el país, cualquier ciudadano europeo obtiene los mismos derechos que los oriundos, es decir, logra requerir la ayuda social aunque permanezca desempleado. Se dan escasos procesos de este tipo debido a que ante un escenario de desempleo, conducido regularmente por la penuria idiomática, la generalidad de los emigrantes, contenidos los europeos, prefiere redimir un trabajo precario o mini trabajo.

La petición de los favores sociales, más allá de formar parte de lo que en Alemania se designa “exploración social”, viene causada habitualmente por el impedimento de hacer frente a la cancelación mensual del seguro médico forzoso, cuantía que ronda los doscientos euros por individuo y que un mini trabajo no cubre.

La complicación del sistema alemán y el prejuicio institucional por embellecer los esquemas de desempleo origina que muchas personas tengan que perfeccionar sus escasas ganancias requiriendo la ayuda gubernamental.

Es el denominado Hartz IV, contribución que envuelve los costos de sustento, calentador, residencia y además el seguro médico. Este subsidio se sancionó al certificarse la Agenda del año 2010, con la que la administración de Merkel refrendó los mini trabajos. Estos empleos comprimidos no superan los cuatrocientos cincuenta euros al mes por pocas horas a la semana, computando cada hora a cerca de nueve euros, que representa el salario mínimo determinado por el Gobierno.




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