Salud

Antes, durante y después del ejercicio

Hay que preparar el cuerpo durante todo el proceso de ejercicio para que la piel se adapte a los cambios de temperatura y las tensiones musculares.

Antes, durante y después de hacer ejercicio la piel necesita cuidados específicos para activar la circulación, evitar la sequedad, el entumecimiento de los músculos y favorecer la hidratación y la firmeza de la piel.

El aceite corporal recupera los pies, después de cualquier tipo de ejercicio, regenerando grietas y durezas, además de desinfectar y calmar. Calentar el tejido muscular antes de hacer ejercicio y relajarlo después del mismo.

Además de hidratarla, los extractos de pimienta roja y negra, hiedra orgánica, árnica orgánica, ruscos y el astrágalo desintoxican, reafirman y descongestionan la piel. Refrescar y calmar la piel durante el ejercicio y tras él.

Comenta el doctor Gabriel Serrano que “la práctica de actividad física tan beneficiosa para nuestra salud debe complementarse con otros pequeños cuidados que aseguren una correcta salud para la piel”, y aconseja utilizar una alta protección solar resistente al “sudor”, además de utilizar gel de baño y leche corporal hidratantes y “mimar el cabello, pues el sol y la transpiración lo resecan”.

Una ducha después del ejercicio. Pasar unos minutos bajo el agua caliente activa todas las propiedades para hidratación de la dermis.

La sudoración tiene un efecto sobre el pelo y su textura, los extractos de manzanilla son ideales para evitar las irritaciones y la miel preserva la hidratación y su elasticidad natural.

Alimentar la piel

La mala alimentación, el insomnio y el paso del tiempo además del ejercicio, disminuyen los niveles de colágeno, el encargado de proporcionar fuerza y estructura a articulaciones y huesos, ligamentos y tendones, además de a la piel, por eso se recomienda una alimentación que favorezca la creación de colágeno.

Ahora, ¿Qué no hacer después de ejercitarse?:

Mantenerte sin alimento. La recomendación es que no esperes más de 30 minutos sin consumir proteínas, carbohidratos o líquidos. Durante este lapso tu cuerpo ya habrá generado cortisol que detona la acumular grasa y atrofia muscular.

Comer chocolate. Un error es comer chocolate después de un ejercicio intenso, porque su grasa provoca que tu digestión sea más lenta, y lo cual puede provocar problemas como de estreñimiento.

Tomar bebidas energéticas. Cabe aclarar que no es lo mismo consumir bebidas energéticas que deportivas. La diferencia es que las primeras no están recomendadas para aumentar el rendimiento deportivo porque no hidratan.

Desvelarte. Es fundamental tener un buen descanso a la noche, entre siete y ocho horas, esto ayuda a recuperar la energía gastada en el ejercicio. Además, favorece la producción de la hormona del crecimiento la cual permite la reparación de los músculos.

Bañarse inmediatamente. Después de ejercitarte, el cuerpo alcanza una temperatura de 38 a 39.5°C. Cuando se expone a un ambiente frío de manera brusca, hay una descompensación que puede provocar problemas circulatorios y de presión arterial. Se recomienda esperar alrededor de 25 minutos.

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